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lunes, 12 de julio de 2010

hoy en twitter: RSE

hoy publicamos en twitter sobre RSE

Empresarios plantean desarrollar y aplicar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como una estrategia www.respsoem2.blogspot.com

RSE: empresas deben optar los la RSE como una  demanda de la sociedad y como generador de valores.. www.respsoem2.blogspot.com

RSE:En las Organizaciones del Chile futuro hay que  Generar una cultura de responsabilidad social empresarial www.respsoem2.blogspot.com

RSE. Y como "potenciar la contribución de las empresas al desarrollo sostenible" www.respsoem2.blogspot.com

RSE: importancia :cada día, son más los inversores socialmente responsables, y porque los empleados prefieren trabajar en empresas responsables

 

 

FUENTE:
Saludos,
 
RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
DIPLOMADO EN GESTION DEL CONOCIMIENTO DE ONU
Celular: 93934521
WWW.CONSULTAJURIDICA.BLOGSPOT.COM
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Solicite nuestros cursos y asesoría en Responsabilidad social empresarial-Lobby corporativo-Energías renovables. Calentamiento Global- Gestión del conocimiento-Liderazgo,Energias Renovables.(Para OTEC, Universidades, Organizaciones )

rse en bolivia: La responsabilidad social empresarial como una estrategia

La responsabilidad social empresarial como una estrategia

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La Paz, (JORNADA)
lunes 12, julio 2010
Empresarios plantean desarrollar y aplicar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como una estrategia importante frente a la demanda de la sociedad y como generador de valores.

El tema fue disertado por el ingeniero Boris Mercado, en representación de Price Waterhouse Coopers, en el Foro: "Generando una cultura de responsabilidad social empresarial", organizado por la Cámara Nacional de Industrias y la Fundación Konrad Adenauer.

Los Organismos promotores del RSE han definido el concepto de diferentes maneras. El Libro Verde de la Unión Europa dice que es una "Integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus reacciones con sus interlocutores".

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OECD) si bien no maneja un concepto, dice que el objetivo es "potenciar la contribución de las empresas multinacionales al desarrollo sostenible". La World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) define como el "compromiso de las empresas de contribuir al desarrollo económico sostenible, trabajando con los GGII para mejorar su calidad de vida".

Los Grupos de Interés (GGII) son todas las personas naturales o jurídicas que de alguna manera influyen o se ven influenciadas por las actividades que desempeña la organización, expresan inquietudes y exigen compromisos hacia el desarrollo responsable, sostenible y mutuamente beneficioso.

Mercado señala que es importante incorporar la RSE en la estrategia de la empresa "porque la sociedad lo demanda, y el creciente activismo de las organizaciones de la sociedad civil (ONG׳s, asociaciones de consumidores, grupos de ciudadanos, comunidades cercanas) está resultando en un aumento de presión sobre las organizaciones empresariales".

La necesidad se debe también a que cada día, son más los inversores socialmente responsables, y porque los empleados prefieren trabajar en empresas responsables.

La RSE, podría generar valor a la empresa, pero ¿Cómo se miden los beneficios?. El expositor responde que si bien, una empresa puede controlar el valor, sin una comunicación efectiva, es probable que los grupos de interés no perciban el valor creado. Por ello, es necesario proporcionar a los accionistas y demás GGII, la información que necesitan acerca de: Indicadores financieros y no financieros de valor, activos tangibles e intangibles, estrategia y gestión de la RSE, estrategia y gestión de los Grupos de Interés estratégicos.

Indica que para implementar la RSE, la empresa debe definir su visión corporativa sobre la responsabilidad y qué beneficios espera obtener, los ámbitos que considera relevante operar en términos de alineación con su estrategia, los grupos de interés, los objetivos e implicación que se persigue a los Grupos de Interés, el modelo de gestión y la forma de controlar y evaluar su eficacia.

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Sobre la Verdad

Sobre la Verdad
12 de Julio de 2010 - 07:30:00 por juan josé almagro

 

juanjo_almagroHarry G. Frankfurt, profesor de filosofía en Princeton, al que admiro sin conocerlo personalmente, publicó en 2006 un libro titulado en español Sobre la verdad (Paidos, 2007). Antes, Frankfurt también había desarrollado una simpática teoría sobre la charlatanería (On bullshit) que tuvo cierto éxito editorial. El autor, como todos los filósofos, se hace preguntas; por ejemplo: ¿Para qué sirve la verdad? y ¿Por qué la verdad es importante? Y responde que "… en muchas ocasiones, la verdad posee una gran utilidad práctica" Más que eso: una infinitamente proteica utilidad. La historia de la humanidad ha puesto de relieve que los grados más elevados de civilización dependen del respeto consciente por la importancia de la honestidad y de la claridad a la hora de explicar los hechos, y de un persistente afán de precisión a la hora de determinar qué son los hechos.

Vayamos al grano. Un señor llamado Lorenzo, que no es mi amigo y de cuyo nombre no quiero volver a acordarme, ha repetido cuatro años más tarde, y en el mismo periódico, un artículo con idéntico contenido, letra por letra, y diferente título. Ahí está la cuestión. Si en 2006 el trabajo se encabezó como La irresponsabilidad social de la empresa, en 2010 el autor lo ha llamado La responsabilidad social de la empresa. Y ambos artículos son exactamente iguales, de principio a fin, salvo el título. Ni siquiera hay una llamada que alerte al lector de la similitud de textos, cosa que podría ocurrir y hubiera sido decente. Podríamos añadir "sin comentarios", aunque cabrían muchos y muy malvados porque me temo que esta práctica es relativamente habitual, además de consentida por quienes deberían de velar para que estas cosas no pasen. Por ejemplo, y entre otros, el propio firmante del artículo que, para más INRI, es miembro del Consejo Editorial del periódico económico concernido. Por cierto, que un servidor ya criticó el artículo original (?) de D. Lorenzo hace cuatro años. Entre otras cosas, porque su autor, como buen ideólogo, convertía sus discutibles y abruptas opiniones sobre la Responsabilidad Social en verdades absolutas.



Y uno recuerda que los antiguos sofistas eran maestros de retórica que enseñaban el arte de analizar los sentidos de las palabras como medio de educar e influir sobre los ciudadanos. Hoy, los sofistas (como nuestro fullero articulista) se valen de sofismas que, según el diccionario de la Academia, son razones o argumentos aparentes con los que se quiere defender o persuadir lo que es falso.



Vade retro. No quiero ser, ni parecer, un moderno sofista, pero sí reflexionar  sobre un concepto que me preocupa y me inquieta: la necesidad/conveniencia de extender políticas de actuación socialmente responsable a todas las organizaciones. Porque no sólo de empresas se trata. La necesidad de un quehacer cabal y responsable es exigible en estos tiempos a empresas y a todo tipo de organizaciones. El compromiso no es tarea exclusiva de las sociedades con ánimo de lucro, sino también de asociaciones, grupos e instituciones; y la solidaridad una obligación común. Las empresas "sólo" representan, aproximadamente, el cincuenta por ciento del PIB mundial y, como no podemos olvidarnos del resto de la tarta y del conjunto del tejido social, por eso -precisamente- convendría que habláramos cada vez más de RSO, Responsabilidad Social de las Organizaciones; de todas, sean empresas, universidades, instituciones, grupos sociales, sindicatos, organizaciones empresariales, tercer sector, agrupaciones, ONG, etc. Aquí nadie puede tener patente de corso y escurrir el bulto porque a todas y a cada una les cabe la obligación, además de cumplir con su deber, del compromiso solidario y del comportamiento ético y transparente, que es lo que la ciudadanía exige y, sobre todo, merece. El hombre, y las organizaciones que crean los seres humanos, deberían afanarse en buscar la perfección, descubrir puntos de encuentro comunes y desarrollar de consuno proyectos que aprovechen a todas las partes. Ese es el futuro…



Nos guste o no, una realidad llamada multilateralidad ha llegado hasta nosotros (Yes we can, decía Obama) para instalarse y para hundir sus raíces como valor a tener en cuenta en un mundo que es plural, diverso y multicultural. Cada vez más, son necesarias las políticas que abrazan la diversidad, también en las empresas. Y la diversidad no exige sólo un acto de tolerancia, sino también la afirmación de las diferencias por sí mismas y como forma de facilitar un sentido de la solidaridad y de lo compartido. Las alianzas (incluso las público-privadas) son el puente que hoy acerca la RS a la necesaria mejora de nuestra competitividad.

 

Cuando aprendamos a decir de nuestros semejantes "somos como ellos" en lugar de  "son como nosotros", nos daremos cuenta de que la diversidad es algo más que una filosofía del "vive y deja vivir"; y que el diálogo, como decía Camus (y muchos más con él), sólo es posible entre personas que no dejan de ser lo que son y que dicen la verdad, o la buscan juntos para compartirla.

 

Sin verdad, y en su ausencia, el hombre y la humanidad se agotan y se enajenan porque -lo escribió Machado- "algo inmortal hay en nosotros que quisiera morir con lo que muera".


Juan José Almagro

 
RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
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viernes, 9 de julio de 2010

RSE : ESPAÑA: Extremadura, primera Comunidad con una Ley de RSE

Extremadura, primera Comunidad con una Ley de RSE

Extremadura prevé contar después del verano con una Ley de Responsabilidad Social Empresarial. El documento pretende establecer "otra manera de gestionar la empresa, en el sentido de que no atienda estrictamente al beneficio, sino también a la implicación con la sociedad", según señaló el director general de Trabajo del Ejecutivo autonómico, Juan Manuel Fortuna, con motivo de un curso de verano organizado por la Universidad de Extremadura.

Fortuna indicó que el anteproyecto de Ley ya ha pasado los "trámites e informes correspondientes" y que se espera que próximamente entre en la Asamblea como Proyecto de Ley.

La futura Ley incluirá diferentes acciones formativas y divulgativas destinadas a los responsables de las empresas. Además, la Junta de Extremadura baraja la idea de poner en marcha un sello propio que identifique a las compañías socialmente responsables.

Desde la Junta, se ha indicado que la previsión es que las dos normativas sean aprobadas por el Parlamento extremeño en el segundo semestre del año.

Presentado ante los agentes sociales y económicos

Además, la consejera de Igualdad y Empleo, Pilar Lucio, se reunió el pasado día 7 en Mérida con representantes de UGT, CCOO, y de la Creex para presentarles el anteproyecto de ley de Responsabilidad Social Empresarial.

Desde la Junta, se ha indicado que la previsión es que las dos normativas sean aprobadas por el Parlamento extremeño en el segundo semestre del año.

El anteproyecto cuenta con el pronunciamiento favorable del Consejo de Gobierno. El texto está pendiente del informe del Consejo Económico y Social para que emita su dictamen.

El proyecto normativo se ajusta a las características del tejido empresarial extremeño, constituido básicamente por pequeñas empresas.

La declaración de empresa socialmente responsable implicará una evaluación que realizará el propio empresario, donde definirá los elementos de responsabilidad social que predominan en su empresa.

Asimismo, Lucio ha explicado que esta calificación conllevará beneficios de distinta índole; ayudas, beneficios fiscales, y será un criterio a tener en cuenta en la adjudicación de contratos. Además, señaló que el anteproyecto de ley promueve la RSE en la propia Administración Pública.

Fuentes: Expansión y Regiondigital.com

FUENTE:
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RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
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jueves, 8 de julio de 2010

RSE: 6 características de la RSE en América Latina

6 características de la RSE en América Latina

6 características de la Responsabilidad Social en América LatinaA lo largo y ancho del subcontinente americano, se extiende una gran red de asociaciones, fundaciones e instituciones que trabajan en la promoción de la Responsabilidad Social Empresarial por parte de las empresas de sus paíeses.
Estamos hablando de organizaciones que ya llevan casi 15 años en el tema, y gracias a la interconexión que hoy pueden realizar en diversos foros regionales y a través de las redes sociales, parecemos estar asistiendo hoy a lo que en no mucho tiempo más puede dar paso a la consolidación de un Modelo de RSE para las empresas de América Latina.
Un primer acercamiento fue realizado hace un mes por la Organización de Estados Americanos (OEA) al lanzar sus recomendaciones para una agenda de RSE en la región, tras la reunión a la que asistieron representantes de organizaciones, empresas y gobiernos en la ciudad de Lima.
Pero la gestión de la responsabilidad social es mucho más que palabras vacías: es una realidad para muchas empresas de América Latina y una posibilidad, para las muchas más que aún no ingresaron en esta senda.
Por eso, y ante el camino recorrido, podemos esbozar seis puntos que caracterizan a la RSE desde este lado del mundo:

  1. Absorción de los problemas sociales. Educación, Comunidad y Medio Ambiente, siempre están a tope en las encuestas a ejecutivos cuando se les pregunta qué áreas trabajan más desde la empresa.
    Y siempre está la dicotomía de hacerse cargo de una parte de estos problemas, y por otro lado, quejarse de que la empresa "no es el Estado".
    En el contexto de las necesidades latinoamericanas, la idea de fomentar "alianzas público-privadas" es la que ha venido generando los mejores frutos ante esta situación.
  2. Trabajo articulado con Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Uno de los puntos más sobresalientes del trabajo en RSE de las empresas es cómo se han articulado con las OSC. En muchos casos, se constituyen alianzas estratégicas que contribuyen a un mejor desarrollo e impacto de los programas impulsados por las compañías.
    Estas alianzas también se encuentran muy articuladas para potenciar el trabajo de Voluntariado, un ítem cada vez más solicitado por los propios empleados y con el que la empresa se beneficia por la motivación.
  3. Medición y Reporte en estado incipiente. Sólo las empresas grandes se encuentran en un nivel de reporting lo suficiente considerable en la región, pero la gran deuda permanece con las PyMes. Así todo, países como México cuentan apenas con una veintena de empresas reportando.
    Si el GRI sirve o no sirve, es producto de otra discusión, pero para poder avanzar en la región es necesario contar con más empresas que reporten sus impactos.
  4. RSE Interna en estado embrionario. En América Latina la RSE inició sus pasos de la mano del modelo filantrópico anglosajón, mayoritariamente. Eso provocó una "explosión" de acciones de las empresas hacia la Comunidad, centrando todo su accionar socialmente responsable en el plano externo. En los últimos dos años, se comenzó a revalorizar y reenfocar la importancia del ámbito interno, y la RSE comenzó a llegar hacia los colaboradores a través de distintos programas y acciones concretas.
  5. Sostenibilidad aún no es estratégica. Salvo Brasil que cuenta con "casos testigo" como la empresa Natura, en América Latina (por los contextos de inestabilidad de la región) es difícil plantearse un escenario a mediano y largo plazo. Pensar en la sostenibilidad de la sociedad, es pensar en la sostenibilidad del negocio en sí. Por ello también, van ganando fuerza los programas de Negocios Inclusivos y los que miden la huella de carbono.
  6. Capacidad para innovar. En América Latina la innovación fluye. Sabemos resolver los problemas con rapidez y re-adaptarnos al cambio en tiempos de crisis, y en la gestión de la RSE también hay lugar para esto, sólo hace falta desarrollarlo más. Es por eso que muchas acciones de responsabilidad social en empresas latinoamericanas pueden ejecutarse prácticamente a costo $ 0.
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RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
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miércoles, 7 de julio de 2010

¿Se puede normalizar la Responsabilidad Social?

Definitivamente la respuesta es no, no obstante se pueden elaborar normas sobre la responsabilidad social (RS) y sus materias fundamentales donde se establezcan lineamientos y recomendaciones sobre cómo insertar la responsabilidad social en la planificación estratégica de una organización, cómo desarrollar dichas estrategias y cómo alinearlas con los programas existentes en forma integrada que contemple todos las materias y temas fundamentales de la responsabilidad social, y cómo identificar las mejores prácticas para luego integrarlas en los sistemas de gestión y procedimientos existentes, así como en las prácticas diarias de una organización.

Además se pueden hacer normas sobre cómo gestionar la RS, como reportar, comunicar y monitorear los resultados para lograr la mejora del desempeño de una organización en materia de RS.

Pero eso no significara jamás que se normalice la responsabilidad social y mucho menos su aplicación. Al igual que el hecho de que existan normas sobre calidad, ambiente, salud y seguridad ocupacional y otras tantas no significa que se pueda normalizar ninguno de estos temas.

Normas Internacionales y otras normas...

Cuando hablamos de normas en materia de RS es importante señalar que existen normas internacionales aprobadas por organismos reconocidos como es el caso de la ISO que responden a un consenso entre 162 países miembros y otras normas existentes que son elaboradas por sectores específicos como resultado de intereses de organizaciones o grupo de organizaciones.

Todas estas normas existentes, sean internacionales o no, son de carácter voluntario.

Entre las normas internacionales que abarcan todas las materias fundamentales de la RS está únicamente la ISO 26000 a ser aprobada como Norma Internacional en diciembre del 2010, esta norma proporciona lineamientos a las organizaciones (sin importar el tamaño, lugar donde se encuentre o tipo) sobre como integrar la responsabilidad social en las prácticas diarias de una organización. Esta norma no será una norma de sistemas de gestión, ni esta planificada ni es apropiada para propósitos de certificación o para uso contractual
.

En el caso de las normas elaboradas por sectores específicos, podemos diferenciar dos tipos: aquéllas cuyos contenidos abarcan todas las materias fundamentales de la responsabilidad social, que si bien no son normas internacionales son aplicadas por muchos países. Dentro de estas podemos mencionar:

• Serie AA 1000 Accountability, elaborada por el "Institute of Social and Ethical Accountability ". Esta norma representa la primera propuesta para mejorar la rendición de cuentas y el desempeño de las organizaciones en lo social y lo ético.
• SGE 21 Norma para la Evaluación de la Gestión Ética y Socialmente Responsable en las organizaciones, elaborada por Forética de España. Es la primera norma Europea que establece los requisitos que debe cumplir una organización para integrar en su estrategia y gestión la Responsabilidad Social y, hasta ahora, es la única norma que permite, alcanzar una certificación en Gestión Ética y Responsabilidad Social.
Por otra parte, existe una serie de normas que se relacionan con algunas de las materias fundamentales de la RS que al igual que las anteriores, no son de carácter internacional pero son de aplicación internacional y que fueron elaboradas por organizaciones o grupo de organizaciones con intereses específicos y que son certificables. Entre ellas cabe mencionar:
• SA 8000 Responsabilidad Social. Trata los temas de derechos humanos y prácticas laborales. Esta norma fue elaborada por la "Social Accountability International". y maneja el concepto de gestión de la responsabilidad social, específicamente en lo relacionado con los derechos humanos de los trabajadores.
• OSHAS18001, Sistema de Gestión de Seguridad y Salud Ocupacional. Requisitos. Fue elaborada por un grupo de organismos de diferentes países, en su mayoría organismos de certificación.
• EMAS "Eco-Management and Audit Scheme", la cual es una normativa voluntaria de la Unión Europea que reconoce a aquellas organizaciones que han implantado un SGMA (Sistema de Gestión Medioambiental).

Dentro de las normas vinculadas con la responsabilidad social, existen otras series de normas internacionales ISO basadas en sistemas de gestión y mejora continua y son de carácter certificable:
• ISO 9001 Sistemas de Gestión de la Calidad. Requisitos.
• ISO 14001. Sistemas de Gestión Ambiental. Requisitos con Orientación para su Uso
• ISO 27001 Tecnología de la Información. Técnicas de Seguridad. Sistemas de Gestión de Seguridad de la Información. Requisitos.
• ISO 22000 Sistemas de Gestión de Inocuidad de los Alimentos. Requisitos para cualquier Organización de la Cadena Alimentaria.

Adicionalmente, existen otras Normas ISO de la Serie ISO 9000 y 10000 relativas a la calidad. Estas son normas de directrices vinculadas a la RS, específicamente, en el caso de la sustentabilidad de las organizaciones, la norma recientemente revisada ISO 9004-2009 Gestión para el Éxito Sostenido de una Organización – Un enfoque de Gestión de la Calidad, con el objeto de apoyar el logro del éxito sostenido de cualquier organización y en el caso de clientes, consumidores y prácticas justas de negocios, como son:

• ISO 10001, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para los Códigos de Conducta de las Organizaciones.
• ISO 10002, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para el Tratamiento de las Quejas en las Organizaciones.
• ISO 10003, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para la Resolución de Conflictos de Forma Externa a las Organizaciones
• En cuanto al tema ambiental, existe un gran número de normas de la Serie ISO 14000 Gestión Ambiental, relativas a la evaluación del desempeño y etiquetado, entre ellas:
• ISO 14004 Directrices Generales sobre Principios, Sistemas y Técnicas de Apoyo.
• La ISO 14015 sobre evaluación ambiental y las relativas a etiquetas ambientales (14020 Principios generales- 14021 Tipo II- 14024 Tipo I – 14025 Tipo III).

Dentro de las normas regionales elaboradas por COPANT (Comisión Panamericana de Normas técnicas) cabe destacar las relativas a la accesibilidad a edificaciones de las personas con discapacidad. Y la ISO/IEC/COPANT 71-2001 Directrices para que los redactores de normas consideren las necesidades de las personas mayores y de las personas con discapacidad.

En el ámbito de las normas nacionales, existe una diversidad de países que han desarrollado o están desarrollando normas nacionales vinculadas con la responsabilidad social, alguna de ellas previas a la ISO 26000 y otras derivadas de la misma, dentro de éstos podemos mencionar: Australia, Canadá, Colombia, Brasil, España, Francia, Israel, Inglaterra, México y Portugal entre otros. Lo cual es totalmente aceptado por la ISO y asi ha sido declarado en su norma ISO 26.000. "Esta Norma internacional no pretende impedir el desarrollo de Normas Nacionales que sean mas específicas , más estrictas o de diferente tipo

Ing. Perla Puterman S.
Twitter: @FRSIberoamerica
FUENTE:
Saludos,
 
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¿Se puede normalizar la Responsabilidad Social?

Definitivamente la respuesta es no, no obstante se pueden elaborar normas sobre la responsabilidad social (RS) y sus materias fundamentales donde se establezcan lineamientos y recomendaciones sobre cómo insertar la responsabilidad social en la planificación estratégica de una organización, cómo desarrollar dichas estrategias y cómo alinearlas con los programas existentes en forma integrada que contemple todos las materias y temas fundamentales de la responsabilidad social, y cómo identificar las mejores prácticas para luego integrarlas en los sistemas de gestión y procedimientos existentes, así como en las prácticas diarias de una organización.

Además se pueden hacer normas sobre cómo gestionar la RS, como reportar, comunicar y monitorear los resultados para lograr la mejora del desempeño de una organización en materia de RS.

Pero eso no significara jamás que se normalice la responsabilidad social y mucho menos su aplicación. Al igual que el hecho de que existan normas sobre calidad, ambiente, salud y seguridad ocupacional y otras tantas no significa que se pueda normalizar ninguno de estos temas.

Normas Internacionales y otras normas...

Cuando hablamos de normas en materia de RS es importante señalar que existen normas internacionales aprobadas por organismos reconocidos como es el caso de la ISO que responden a un consenso entre 162 países miembros y otras normas existentes que son elaboradas por sectores específicos como resultado de intereses de organizaciones o grupo de organizaciones.

Todas estas normas existentes, sean internacionales o no, son de carácter voluntario.

Entre las normas internacionales que abarcan todas las materias fundamentales de la RS está únicamente la ISO 26000 a ser aprobada como Norma Internacional en diciembre del 2010, esta norma proporciona lineamientos a las organizaciones (sin importar el tamaño, lugar donde se encuentre o tipo) sobre como integrar la responsabilidad social en las prácticas diarias de una organización. Esta norma no será una norma de sistemas de gestión, ni esta planificada ni es apropiada para propósitos de certificación o para uso contractual
.

En el caso de las normas elaboradas por sectores específicos, podemos diferenciar dos tipos: aquéllas cuyos contenidos abarcan todas las materias fundamentales de la responsabilidad social, que si bien no son normas internacionales son aplicadas por muchos países. Dentro de estas podemos mencionar:

• Serie AA 1000 Accountability, elaborada por el "Institute of Social and Ethical Accountability ". Esta norma representa la primera propuesta para mejorar la rendición de cuentas y el desempeño de las organizaciones en lo social y lo ético.
• SGE 21 Norma para la Evaluación de la Gestión Ética y Socialmente Responsable en las organizaciones, elaborada por Forética de España. Es la primera norma Europea que establece los requisitos que debe cumplir una organización para integrar en su estrategia y gestión la Responsabilidad Social y, hasta ahora, es la única norma que permite, alcanzar una certificación en Gestión Ética y Responsabilidad Social.
Por otra parte, existe una serie de normas que se relacionan con algunas de las materias fundamentales de la RS que al igual que las anteriores, no son de carácter internacional pero son de aplicación internacional y que fueron elaboradas por organizaciones o grupo de organizaciones con intereses específicos y que son certificables. Entre ellas cabe mencionar:
• SA 8000 Responsabilidad Social. Trata los temas de derechos humanos y prácticas laborales. Esta norma fue elaborada por la "Social Accountability International". y maneja el concepto de gestión de la responsabilidad social, específicamente en lo relacionado con los derechos humanos de los trabajadores.
• OSHAS18001, Sistema de Gestión de Seguridad y Salud Ocupacional. Requisitos. Fue elaborada por un grupo de organismos de diferentes países, en su mayoría organismos de certificación.
• EMAS "Eco-Management and Audit Scheme", la cual es una normativa voluntaria de la Unión Europea que reconoce a aquellas organizaciones que han implantado un SGMA (Sistema de Gestión Medioambiental).

Dentro de las normas vinculadas con la responsabilidad social, existen otras series de normas internacionales ISO basadas en sistemas de gestión y mejora continua y son de carácter certificable:
• ISO 9001 Sistemas de Gestión de la Calidad. Requisitos.
• ISO 14001. Sistemas de Gestión Ambiental. Requisitos con Orientación para su Uso
• ISO 27001 Tecnología de la Información. Técnicas de Seguridad. Sistemas de Gestión de Seguridad de la Información. Requisitos.
• ISO 22000 Sistemas de Gestión de Inocuidad de los Alimentos. Requisitos para cualquier Organización de la Cadena Alimentaria.

Adicionalmente, existen otras Normas ISO de la Serie ISO 9000 y 10000 relativas a la calidad. Estas son normas de directrices vinculadas a la RS, específicamente, en el caso de la sustentabilidad de las organizaciones, la norma recientemente revisada ISO 9004-2009 Gestión para el Éxito Sostenido de una Organización – Un enfoque de Gestión de la Calidad, con el objeto de apoyar el logro del éxito sostenido de cualquier organización y en el caso de clientes, consumidores y prácticas justas de negocios, como son:

• ISO 10001, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para los Códigos de Conducta de las Organizaciones.
• ISO 10002, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para el Tratamiento de las Quejas en las Organizaciones.
• ISO 10003, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para la Resolución de Conflictos de Forma Externa a las Organizaciones
• En cuanto al tema ambiental, existe un gran número de normas de la Serie ISO 14000 Gestión Ambiental, relativas a la evaluación del desempeño y etiquetado, entre ellas:
• ISO 14004 Directrices Generales sobre Principios, Sistemas y Técnicas de Apoyo.
• La ISO 14015 sobre evaluación ambiental y las relativas a etiquetas ambientales (14020 Principios generales- 14021 Tipo II- 14024 Tipo I – 14025 Tipo III).

Dentro de las normas regionales elaboradas por COPANT (Comisión Panamericana de Normas técnicas) cabe destacar las relativas a la accesibilidad a edificaciones de las personas con discapacidad. Y la ISO/IEC/COPANT 71-2001 Directrices para que los redactores de normas consideren las necesidades de las personas mayores y de las personas con discapacidad.

En el ámbito de las normas nacionales, existe una diversidad de países que han desarrollado o están desarrollando normas nacionales vinculadas con la responsabilidad social, alguna de ellas previas a la ISO 26000 y otras derivadas de la misma, dentro de éstos podemos mencionar: Australia, Canadá, Colombia, Brasil, España, Francia, Israel, Inglaterra, México y Portugal entre otros. Lo cual es totalmente aceptado por la ISO y asi ha sido declarado en su norma ISO 26.000. "Esta Norma internacional no pretende impedir el desarrollo de Normas Nacionales que sean mas específicas , más estrictas o de diferente tipo

Ing. Perla Puterman S.
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¿Se puede normalizar la Responsabilidad Social?

Definitivamente la respuesta es no, no obstante se pueden elaborar normas sobre la responsabilidad social (RS) y sus materias fundamentales donde se establezcan lineamientos y recomendaciones sobre cómo insertar la responsabilidad social en la planificación estratégica de una organización, cómo desarrollar dichas estrategias y cómo alinearlas con los programas existentes en forma integrada que contemple todos las materias y temas fundamentales de la responsabilidad social, y cómo identificar las mejores prácticas para luego integrarlas en los sistemas de gestión y procedimientos existentes, así como en las prácticas diarias de una organización.

Además se pueden hacer normas sobre cómo gestionar la RS, como reportar, comunicar y monitorear los resultados para lograr la mejora del desempeño de una organización en materia de RS.

Pero eso no significara jamás que se normalice la responsabilidad social y mucho menos su aplicación. Al igual que el hecho de que existan normas sobre calidad, ambiente, salud y seguridad ocupacional y otras tantas no significa que se pueda normalizar ninguno de estos temas.

Normas Internacionales y otras normas...

Cuando hablamos de normas en materia de RS es importante señalar que existen normas internacionales aprobadas por organismos reconocidos como es el caso de la ISO que responden a un consenso entre 162 países miembros y otras normas existentes que son elaboradas por sectores específicos como resultado de intereses de organizaciones o grupo de organizaciones.

Todas estas normas existentes, sean internacionales o no, son de carácter voluntario.

Entre las normas internacionales que abarcan todas las materias fundamentales de la RS está únicamente la ISO 26000 a ser aprobada como Norma Internacional en diciembre del 2010, esta norma proporciona lineamientos a las organizaciones (sin importar el tamaño, lugar donde se encuentre o tipo) sobre como integrar la responsabilidad social en las prácticas diarias de una organización. Esta norma no será una norma de sistemas de gestión, ni esta planificada ni es apropiada para propósitos de certificación o para uso contractual
.

En el caso de las normas elaboradas por sectores específicos, podemos diferenciar dos tipos: aquéllas cuyos contenidos abarcan todas las materias fundamentales de la responsabilidad social, que si bien no son normas internacionales son aplicadas por muchos países. Dentro de estas podemos mencionar:

• Serie AA 1000 Accountability, elaborada por el "Institute of Social and Ethical Accountability ". Esta norma representa la primera propuesta para mejorar la rendición de cuentas y el desempeño de las organizaciones en lo social y lo ético.
• SGE 21 Norma para la Evaluación de la Gestión Ética y Socialmente Responsable en las organizaciones, elaborada por Forética de España. Es la primera norma Europea que establece los requisitos que debe cumplir una organización para integrar en su estrategia y gestión la Responsabilidad Social y, hasta ahora, es la única norma que permite, alcanzar una certificación en Gestión Ética y Responsabilidad Social.
Por otra parte, existe una serie de normas que se relacionan con algunas de las materias fundamentales de la RS que al igual que las anteriores, no son de carácter internacional pero son de aplicación internacional y que fueron elaboradas por organizaciones o grupo de organizaciones con intereses específicos y que son certificables. Entre ellas cabe mencionar:
• SA 8000 Responsabilidad Social. Trata los temas de derechos humanos y prácticas laborales. Esta norma fue elaborada por la "Social Accountability International". y maneja el concepto de gestión de la responsabilidad social, específicamente en lo relacionado con los derechos humanos de los trabajadores.
• OSHAS18001, Sistema de Gestión de Seguridad y Salud Ocupacional. Requisitos. Fue elaborada por un grupo de organismos de diferentes países, en su mayoría organismos de certificación.
• EMAS "Eco-Management and Audit Scheme", la cual es una normativa voluntaria de la Unión Europea que reconoce a aquellas organizaciones que han implantado un SGMA (Sistema de Gestión Medioambiental).

Dentro de las normas vinculadas con la responsabilidad social, existen otras series de normas internacionales ISO basadas en sistemas de gestión y mejora continua y son de carácter certificable:
• ISO 9001 Sistemas de Gestión de la Calidad. Requisitos.
• ISO 14001. Sistemas de Gestión Ambiental. Requisitos con Orientación para su Uso
• ISO 27001 Tecnología de la Información. Técnicas de Seguridad. Sistemas de Gestión de Seguridad de la Información. Requisitos.
• ISO 22000 Sistemas de Gestión de Inocuidad de los Alimentos. Requisitos para cualquier Organización de la Cadena Alimentaria.

Adicionalmente, existen otras Normas ISO de la Serie ISO 9000 y 10000 relativas a la calidad. Estas son normas de directrices vinculadas a la RS, específicamente, en el caso de la sustentabilidad de las organizaciones, la norma recientemente revisada ISO 9004-2009 Gestión para el Éxito Sostenido de una Organización – Un enfoque de Gestión de la Calidad, con el objeto de apoyar el logro del éxito sostenido de cualquier organización y en el caso de clientes, consumidores y prácticas justas de negocios, como son:

• ISO 10001, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para los Códigos de Conducta de las Organizaciones.
• ISO 10002, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para el Tratamiento de las Quejas en las Organizaciones.
• ISO 10003, Gestión de la Calidad - Satisfacción del Cliente - Directrices para la Resolución de Conflictos de Forma Externa a las Organizaciones
• En cuanto al tema ambiental, existe un gran número de normas de la Serie ISO 14000 Gestión Ambiental, relativas a la evaluación del desempeño y etiquetado, entre ellas:
• ISO 14004 Directrices Generales sobre Principios, Sistemas y Técnicas de Apoyo.
• La ISO 14015 sobre evaluación ambiental y las relativas a etiquetas ambientales (14020 Principios generales- 14021 Tipo II- 14024 Tipo I – 14025 Tipo III).

Dentro de las normas regionales elaboradas por COPANT (Comisión Panamericana de Normas técnicas) cabe destacar las relativas a la accesibilidad a edificaciones de las personas con discapacidad. Y la ISO/IEC/COPANT 71-2001 Directrices para que los redactores de normas consideren las necesidades de las personas mayores y de las personas con discapacidad.

En el ámbito de las normas nacionales, existe una diversidad de países que han desarrollado o están desarrollando normas nacionales vinculadas con la responsabilidad social, alguna de ellas previas a la ISO 26000 y otras derivadas de la misma, dentro de éstos podemos mencionar: Australia, Canadá, Colombia, Brasil, España, Francia, Israel, Inglaterra, México y Portugal entre otros. Lo cual es totalmente aceptado por la ISO y asi ha sido declarado en su norma ISO 26.000. "Esta Norma internacional no pretende impedir el desarrollo de Normas Nacionales que sean mas específicas , más estrictas o de diferente tipo

Ing. Perla Puterman S.
Twitter: @FRSIberoamerica
FUENTE:
Saludos,
 
RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
DIPLOMADO EN GESTION DEL CONOCIMIENTO DE ONU
Celular: 93934521
WWW.CONSULTAJURIDICA.BLOGSPOT.COM
SANTIAGO-CHILE
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De la Responsabilidad Social a la creación de Valor Público. Por Leonardo Schvarstein

De la Responsabilidad Social a la creación de Valor Público. Por Leonardo Schvarstein

Por Leonardo Schvarstein


Es titular de cátedra de la materia Dirección General y Organización en la Universidad de Buenos Aires, y autor de Diseño de Organización, Psicología Social de las Organizaciones, y co-autor de Identidad de las Organizaciones.

El siglo XXI nos enfrenta con una inquietante paradoja: estamos dedicando más recursos que nunca a erradicar la pobreza extrema y el hambre en el mundo, al tiempo que aumenta el número de personas viviendo en tales miserables condiciones. ¿Por qué, si todos estamos contribuyendo al logro de los Objetivos del Milenio, éstos parecen cada vez más inalcanzables? ¿Por qué si multitud de empresas en todo el mundo han abrazado el concepto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), los recursos que a ella se destinan parecen cada vez más una gota de agua en el desierto?

La respuesta a estas preguntas es de una complejidad que excede largamente el alcance de estas líneas. Baste con aludir a la crisis financiera de los países desarrollados y a sus terribles coletazos sobre el desempleo para comprender la magnitud del desafío que enfrentamos.

De manera más acotada, y desde la cuestión que nos convoca, cabe apuntar a la falta de una perspectiva sistémica: la falta de articulaciones entre los distintos actores reduce y eventualmente neutraliza los resultados de las acciones de RSE.

La efectividad en el ejercicio de la RSE requiere la integración del accionar de las empresas con las otras dos instancias que componen nuestro sistema organizacional: el Estado y la Sociedad Civil. Ambas portan el paradigma de la responsabilidad social en su código genético.

La justificación para el ejercicio de la responsabilidad social en las organizaciones del Estado es básicamente de orden teleológico, ya que su finalidad esencial consiste en la satisfacción del bien común. Por su parte, el marco axiológico que da vida a las organizaciones sin fines de lucro exalta el carácter deontológico de su responsabilidad social.

El desafío consiste en la articulación sistémica de estas tres instancias. Desde estas líneas, nuestra modesta propuesta apunta a la necesidad de crear un marco conceptual y un lenguaje común que favorezca esta articulación.

Una de las nociones primarias de este marco y de esta lengua es el bien común, concebido como el "nivel de solidaridad por debajo del cual los bienestares públicos son descuidados y el cuerpo social se desintegra" (Castel, 1995) . Su satisfacción requiere de la creación de valor público, un proceso que dirigido no sólo a la provisión de bienes y servicios de utilidad pública, sino fundamentalmente al diálogo comunitario y a la participación social  a través de los cuales tal valor se crea (Moore, 1995) .

En las empresas, el ejercicio de la RSE encuentra genéricamente su justificación en un principio de orden utilitario: se hace porque tiene consecuencias favorables para la organización. La creación de valor público requiere una agenda más ambiciosa, constituida desde una perspectiva que integre lo político, lo económico y lo social. Sin pretender ser exhaustivos, podemos proponer los siguientes puntos para tal agenda:  

1. Crecimiento económico con generación de empleo.
2. Contribución a la competitividad del país.
3. Participación en asociaciones gremiales empresarias y en negociaciones colectivas de trabajo.
4. Impulso y aplicación de marcos regulatorios.
5. Contribución al escenario de gobernabilidad (fortalecimiento del Estado, afianzamiento de las instituciones, combate al descrédito de la clase política).
6. Participación en la definición, ejecución y seguimiento de políticas públicas.
7. Contribución a la lucha contra la corrupción.

No se nos escapa la "ingenuidad" de esta agenda en un mundo donde muchos empresarios asocian la palabra "Estado" con descrédito y falta de legitimidad. Pese a ello, es preciso reconocer que el fortalecimiento del Estado es una condición de subsistencia para las organizaciones empresarias. En la misma medida en que el Estado pierde su capacidad de gobierno y de regulación, los grupos de interés están cada vez más enfrentados entre sí, y la sociedad en su conjunto sufre el axioma sistémico de la suboptimización del todo en aras de la optimización de las partes. Trabajar en pro de este fortalecimiento, aceptar su involucramiento en el problema y asumir el compromiso correspondiente, es también una manera de trascender el concepto de RSE y pasar al de creación de valor público.

Castel, R. (1995). Las metamorfosis de la cuestión social. Buenos Aires, Paidós, 1997.
Moore, M. Creating Public Value. Strategic Management in Government.

 
RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
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De la Responsabilidad Social a la creación de Valor Público. Por Leonardo Schvarstein

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Es titular de cátedra de la materia Dirección General y Organización en la Universidad de Buenos Aires, y autor de Diseño de Organización, Psicología Social de las Organizaciones, y co-autor de Identidad de las Organizaciones.

El siglo XXI nos enfrenta con una inquietante paradoja: estamos dedicando más recursos que nunca a erradicar la pobreza extrema y el hambre en el mundo, al tiempo que aumenta el número de personas viviendo en tales miserables condiciones. ¿Por qué, si todos estamos contribuyendo al logro de los Objetivos del Milenio, éstos parecen cada vez más inalcanzables? ¿Por qué si multitud de empresas en todo el mundo han abrazado el concepto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), los recursos que a ella se destinan parecen cada vez más una gota de agua en el desierto?

La respuesta a estas preguntas es de una complejidad que excede largamente el alcance de estas líneas. Baste con aludir a la crisis financiera de los países desarrollados y a sus terribles coletazos sobre el desempleo para comprender la magnitud del desafío que enfrentamos.

De manera más acotada, y desde la cuestión que nos convoca, cabe apuntar a la falta de una perspectiva sistémica: la falta de articulaciones entre los distintos actores reduce y eventualmente neutraliza los resultados de las acciones de RSE.

La efectividad en el ejercicio de la RSE requiere la integración del accionar de las empresas con las otras dos instancias que componen nuestro sistema organizacional: el Estado y la Sociedad Civil. Ambas portan el paradigma de la responsabilidad social en su código genético.

La justificación para el ejercicio de la responsabilidad social en las organizaciones del Estado es básicamente de orden teleológico, ya que su finalidad esencial consiste en la satisfacción del bien común. Por su parte, el marco axiológico que da vida a las organizaciones sin fines de lucro exalta el carácter deontológico de su responsabilidad social.

El desafío consiste en la articulación sistémica de estas tres instancias. Desde estas líneas, nuestra modesta propuesta apunta a la necesidad de crear un marco conceptual y un lenguaje común que favorezca esta articulación.

Una de las nociones primarias de este marco y de esta lengua es el bien común, concebido como el "nivel de solidaridad por debajo del cual los bienestares públicos son descuidados y el cuerpo social se desintegra" (Castel, 1995) . Su satisfacción requiere de la creación de valor público, un proceso que dirigido no sólo a la provisión de bienes y servicios de utilidad pública, sino fundamentalmente al diálogo comunitario y a la participación social  a través de los cuales tal valor se crea (Moore, 1995) .

En las empresas, el ejercicio de la RSE encuentra genéricamente su justificación en un principio de orden utilitario: se hace porque tiene consecuencias favorables para la organización. La creación de valor público requiere una agenda más ambiciosa, constituida desde una perspectiva que integre lo político, lo económico y lo social. Sin pretender ser exhaustivos, podemos proponer los siguientes puntos para tal agenda:  

1. Crecimiento económico con generación de empleo.
2. Contribución a la competitividad del país.
3. Participación en asociaciones gremiales empresarias y en negociaciones colectivas de trabajo.
4. Impulso y aplicación de marcos regulatorios.
5. Contribución al escenario de gobernabilidad (fortalecimiento del Estado, afianzamiento de las instituciones, combate al descrédito de la clase política).
6. Participación en la definición, ejecución y seguimiento de políticas públicas.
7. Contribución a la lucha contra la corrupción.

No se nos escapa la "ingenuidad" de esta agenda en un mundo donde muchos empresarios asocian la palabra "Estado" con descrédito y falta de legitimidad. Pese a ello, es preciso reconocer que el fortalecimiento del Estado es una condición de subsistencia para las organizaciones empresarias. En la misma medida en que el Estado pierde su capacidad de gobierno y de regulación, los grupos de interés están cada vez más enfrentados entre sí, y la sociedad en su conjunto sufre el axioma sistémico de la suboptimización del todo en aras de la optimización de las partes. Trabajar en pro de este fortalecimiento, aceptar su involucramiento en el problema y asumir el compromiso correspondiente, es también una manera de trascender el concepto de RSE y pasar al de creación de valor público.

Castel, R. (1995). Las metamorfosis de la cuestión social. Buenos Aires, Paidós, 1997.
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Es titular de cátedra de la materia Dirección General y Organización en la Universidad de Buenos Aires, y autor de Diseño de Organización, Psicología Social de las Organizaciones, y co-autor de Identidad de las Organizaciones.

El siglo XXI nos enfrenta con una inquietante paradoja: estamos dedicando más recursos que nunca a erradicar la pobreza extrema y el hambre en el mundo, al tiempo que aumenta el número de personas viviendo en tales miserables condiciones. ¿Por qué, si todos estamos contribuyendo al logro de los Objetivos del Milenio, éstos parecen cada vez más inalcanzables? ¿Por qué si multitud de empresas en todo el mundo han abrazado el concepto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), los recursos que a ella se destinan parecen cada vez más una gota de agua en el desierto?

La respuesta a estas preguntas es de una complejidad que excede largamente el alcance de estas líneas. Baste con aludir a la crisis financiera de los países desarrollados y a sus terribles coletazos sobre el desempleo para comprender la magnitud del desafío que enfrentamos.

De manera más acotada, y desde la cuestión que nos convoca, cabe apuntar a la falta de una perspectiva sistémica: la falta de articulaciones entre los distintos actores reduce y eventualmente neutraliza los resultados de las acciones de RSE.

La efectividad en el ejercicio de la RSE requiere la integración del accionar de las empresas con las otras dos instancias que componen nuestro sistema organizacional: el Estado y la Sociedad Civil. Ambas portan el paradigma de la responsabilidad social en su código genético.

La justificación para el ejercicio de la responsabilidad social en las organizaciones del Estado es básicamente de orden teleológico, ya que su finalidad esencial consiste en la satisfacción del bien común. Por su parte, el marco axiológico que da vida a las organizaciones sin fines de lucro exalta el carácter deontológico de su responsabilidad social.

El desafío consiste en la articulación sistémica de estas tres instancias. Desde estas líneas, nuestra modesta propuesta apunta a la necesidad de crear un marco conceptual y un lenguaje común que favorezca esta articulación.

Una de las nociones primarias de este marco y de esta lengua es el bien común, concebido como el "nivel de solidaridad por debajo del cual los bienestares públicos son descuidados y el cuerpo social se desintegra" (Castel, 1995) . Su satisfacción requiere de la creación de valor público, un proceso que dirigido no sólo a la provisión de bienes y servicios de utilidad pública, sino fundamentalmente al diálogo comunitario y a la participación social  a través de los cuales tal valor se crea (Moore, 1995) .

En las empresas, el ejercicio de la RSE encuentra genéricamente su justificación en un principio de orden utilitario: se hace porque tiene consecuencias favorables para la organización. La creación de valor público requiere una agenda más ambiciosa, constituida desde una perspectiva que integre lo político, lo económico y lo social. Sin pretender ser exhaustivos, podemos proponer los siguientes puntos para tal agenda:  

1. Crecimiento económico con generación de empleo.
2. Contribución a la competitividad del país.
3. Participación en asociaciones gremiales empresarias y en negociaciones colectivas de trabajo.
4. Impulso y aplicación de marcos regulatorios.
5. Contribución al escenario de gobernabilidad (fortalecimiento del Estado, afianzamiento de las instituciones, combate al descrédito de la clase política).
6. Participación en la definición, ejecución y seguimiento de políticas públicas.
7. Contribución a la lucha contra la corrupción.

No se nos escapa la "ingenuidad" de esta agenda en un mundo donde muchos empresarios asocian la palabra "Estado" con descrédito y falta de legitimidad. Pese a ello, es preciso reconocer que el fortalecimiento del Estado es una condición de subsistencia para las organizaciones empresarias. En la misma medida en que el Estado pierde su capacidad de gobierno y de regulación, los grupos de interés están cada vez más enfrentados entre sí, y la sociedad en su conjunto sufre el axioma sistémico de la suboptimización del todo en aras de la optimización de las partes. Trabajar en pro de este fortalecimiento, aceptar su involucramiento en el problema y asumir el compromiso correspondiente, es también una manera de trascender el concepto de RSE y pasar al de creación de valor público.

Castel, R. (1995). Las metamorfosis de la cuestión social. Buenos Aires, Paidós, 1997.
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Es titular de cátedra de la materia Dirección General y Organización en la Universidad de Buenos Aires, y autor de Diseño de Organización, Psicología Social de las Organizaciones, y co-autor de Identidad de las Organizaciones.

El siglo XXI nos enfrenta con una inquietante paradoja: estamos dedicando más recursos que nunca a erradicar la pobreza extrema y el hambre en el mundo, al tiempo que aumenta el número de personas viviendo en tales miserables condiciones. ¿Por qué, si todos estamos contribuyendo al logro de los Objetivos del Milenio, éstos parecen cada vez más inalcanzables? ¿Por qué si multitud de empresas en todo el mundo han abrazado el concepto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), los recursos que a ella se destinan parecen cada vez más una gota de agua en el desierto?

La respuesta a estas preguntas es de una complejidad que excede largamente el alcance de estas líneas. Baste con aludir a la crisis financiera de los países desarrollados y a sus terribles coletazos sobre el desempleo para comprender la magnitud del desafío que enfrentamos.

De manera más acotada, y desde la cuestión que nos convoca, cabe apuntar a la falta de una perspectiva sistémica: la falta de articulaciones entre los distintos actores reduce y eventualmente neutraliza los resultados de las acciones de RSE.

La efectividad en el ejercicio de la RSE requiere la integración del accionar de las empresas con las otras dos instancias que componen nuestro sistema organizacional: el Estado y la Sociedad Civil. Ambas portan el paradigma de la responsabilidad social en su código genético.

La justificación para el ejercicio de la responsabilidad social en las organizaciones del Estado es básicamente de orden teleológico, ya que su finalidad esencial consiste en la satisfacción del bien común. Por su parte, el marco axiológico que da vida a las organizaciones sin fines de lucro exalta el carácter deontológico de su responsabilidad social.

El desafío consiste en la articulación sistémica de estas tres instancias. Desde estas líneas, nuestra modesta propuesta apunta a la necesidad de crear un marco conceptual y un lenguaje común que favorezca esta articulación.

Una de las nociones primarias de este marco y de esta lengua es el bien común, concebido como el "nivel de solidaridad por debajo del cual los bienestares públicos son descuidados y el cuerpo social se desintegra" (Castel, 1995) . Su satisfacción requiere de la creación de valor público, un proceso que dirigido no sólo a la provisión de bienes y servicios de utilidad pública, sino fundamentalmente al diálogo comunitario y a la participación social  a través de los cuales tal valor se crea (Moore, 1995) .

En las empresas, el ejercicio de la RSE encuentra genéricamente su justificación en un principio de orden utilitario: se hace porque tiene consecuencias favorables para la organización. La creación de valor público requiere una agenda más ambiciosa, constituida desde una perspectiva que integre lo político, lo económico y lo social. Sin pretender ser exhaustivos, podemos proponer los siguientes puntos para tal agenda:  

1. Crecimiento económico con generación de empleo.
2. Contribución a la competitividad del país.
3. Participación en asociaciones gremiales empresarias y en negociaciones colectivas de trabajo.
4. Impulso y aplicación de marcos regulatorios.
5. Contribución al escenario de gobernabilidad (fortalecimiento del Estado, afianzamiento de las instituciones, combate al descrédito de la clase política).
6. Participación en la definición, ejecución y seguimiento de políticas públicas.
7. Contribución a la lucha contra la corrupción.

No se nos escapa la "ingenuidad" de esta agenda en un mundo donde muchos empresarios asocian la palabra "Estado" con descrédito y falta de legitimidad. Pese a ello, es preciso reconocer que el fortalecimiento del Estado es una condición de subsistencia para las organizaciones empresarias. En la misma medida en que el Estado pierde su capacidad de gobierno y de regulación, los grupos de interés están cada vez más enfrentados entre sí, y la sociedad en su conjunto sufre el axioma sistémico de la suboptimización del todo en aras de la optimización de las partes. Trabajar en pro de este fortalecimiento, aceptar su involucramiento en el problema y asumir el compromiso correspondiente, es también una manera de trascender el concepto de RSE y pasar al de creación de valor público.

Castel, R. (1995). Las metamorfosis de la cuestión social. Buenos Aires, Paidós, 1997.
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rse: La Responsabilidad Social Empresaria es la expresión de una conducta ética". A Víctor Guédez.

La Responsabilidad Social Empresaria es la expresión de una conducta ética". A Víctor Guédez.

ENTREVISTA A VÍCTOR GUÉDEZ

REDUNIRSE ha entrevistado al profesor en la Maestría de Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad de Barcelona, coordinador de la Especialización en Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Metropolitana en Caracas, y consultor académico en Responsabilidad Social Empresaria.

¿Qué entiende usted por Responsabilidad Social Empresarial?
La pregunta supone que sea posible una definición y pienso que, más que una definición, lo que se requiere es un marco de interpretación de la RSE.
En este sentido, podrían puntualizarse los siguientes aspectos que caracterizan a  la RSE:
1. Es algo que está más allá de las imposiciones legales.
2. Cubre los ámbitos internos y externos de la organización.
3. Va más allá de lo cuantitativo, en tanto que responde a finalidades que no se agotan en cifras.
4. Atiende las dimensiones humanas, económicas, sociales y ambientales.
5. Implica acciones reactivas y proactivas.  
6. Trasciende las relaciones básicas de convivencia.
7. Se coloca más allá de las declaraciones retóricas.
8. Para asegurar su sostenibilidad debe estar vinculada al negocio e implicar a todos los eslabones que componen la cadena de valor.
9. Debe apuntar más hacia su incorporación estratégica que hacia iniciativas puntuales y circunstanciales.
10. Favorece valor compartido (económico, social y ambiental) para que gane la comunidad.
11. Implica un proceso sostenido de diálogo, concertación y compromiso con los grupos de interés.
12. Responde al propósito de favorecer la imagen, la reputación, el posicionamiento y la competitividad de la empresa; pero atiende a la finalidad de respetar los derechos humanos, fomentar el capital social y asegurar la sostenibilidad.

Pero, si todavía se insiste en una definición, se podría  recurrir a dos tipos de definiciones. Una de naturaleza esencial y otra de naturaleza descriptiva. La primera apunta hacia el foco medular de su alcance, mientras que la segunda se concentra en una aproximación comprensiva de sus características.

Desde la perspectiva esencial, la RSE  podría concebirse de varias maneras, como por ejemplo:
1. La operacionalización de la sustentabilidad de la empresa.
2. La puesta en práctica de la ética en las decisiones empresariales.
3. El puente entre la ética y la competitividad.
4. El puente entre la competitividad y la sustentabilidad.
5. La expresión ética y sustentable de la competitividad.
6. El equilibrio necesario entre las dimensiones éticas y las estratégicas.

Por su parte, desde una perspectiva descriptiva podría sostenerse que la RSE admite aproximaciones como las siguientes:
1. Es la incorporación voluntaria de las dimensiones humanas, económicas, sociales y ambientales a la gestión del negocio, con base en la construcción de relaciones con los grupos de interés internos y externos.
2. Es un sistema integrado de gestión que se orienta a identificar y atender, así como a anticipar y sobrepasar, las necesidades, expectativas y potencialidades de los grupos de interés internos y externos, a fin de asegurar la sustentabilidad de la empresa y de la sociedad.

¿Cómo definiría a una empresa socialmente responsable?
La respuesta a esta pregunta guarda una directa relación con los conceptos planteados anteriormente. En este sentido, una empresa socialmente responsable es aquella que es capaz de traducir los enunciados expuestos en gestión, en resultados, en impactos y en reorientaciones concretas.

De manera específica es la empresa que, entre otras cosas, logra:

1. Incorporar la RSE a la misión, visión y valores de la organización, así como a sus estrategias corporativas fundamentales.
2. Convertirla en cultura organizacional, es decir, en su manera de pensar, sentir y hacer.
3. Vincular sus acciones sociales, tanto reactivas como proactivas, a cada uno de los eslabones que conforman la cadena productiva de su negocio.
4. Aceptar que el alcance transversal de la RSE implica que ella va desde el insumo hasta el consumo, llegando hasta el desecho.
5. Medir sus resultados e impactos con estándares e indicadores que revelan la triple cuenta de resultados económicos, sociales y ambientales.
6. Concebir la cuantificación y la medición como medios para el análisis y la evaluación que permitan atender las verdaderas finalidades que se asocian con los derechos humanos, el capital social y la sustentabilidad.
7. Capitalizar en aprendizajes los resultados de los balances establecidos.
8. Concebir la RSE como una competencia que debe desarrollarse de manera semejante al resto de las competencias medulares de la organización.
9. Vincular su reflexión sobre la RSE con el concepto de empresa y de sociedad que se desean.
10. Aceptar sus responsabilidades dentro del marco del alcance multidireccional de la RSE. Esto quiere decir, que  debe reclamar que, así como se asumen los compromisos ante la sociedad, igualmente la sociedad debe ofrecer las condiciones para que la empresa esté en capacidad de cumplir sus responsabilidades. Específicamente debe existir seguridad jurídica, estabilidad política, legitimidad institucional, transparencia y respeto a la libertad. La idea clave es que mal puede infundir responsabilidad una sociedad o un gobierno irresponsable.

¿Por qué la empresa debería implementar políticas de RSE? ¿Cuáles son sus beneficios?
Podrían establecerse cuatro tipos de razones. Unas elementales que atienden los motivos obvios de tal compromiso. Las segundas, estratégicas porque se asocian a la propia sobrevivencia de la empresa. Las terceras son de naturaleza ética porque rescatan la esencia  del ser humano y de las organizaciones que él forja para preservar su dignidad. Finalmente, encontramos las razones prácticas que representan los beneficios directos que la RSE le reporta a la empresa y a la sociedad.

Veamos en detalle la desagregación de estas razones:
Razones elementales:
1. Las organizaciones nacen, crecen y aseguran su futuro a partir de una determinada sociedad que les proporcionó las condiciones necesarias.
2. Con base en lo anterior, las organizaciones deben retribuir, de alguna forma, esas condiciones  que les proporcionó la sociedad para que ellas pudieran establecerse, desarrollarse y tener una perspectiva de futura sobrevivencia.
3. También deben contribuir con la sociedad para que se enriquezcan las posibilidades de un valor compartido. Las empresas necesitan de sociedades desarrolladas y las sociedades requieren de empresas prósperas.
4. La empresa, como todas las demás organizaciones que conforman la sociedad, no sólo es  responsable de lo que hace, de lo que no hace o de lo que deja de hacer; sino que, igualmente, lo es  de lo que hacen, no hacen o dejan de hacer las otras entidades con las cuales comparten el mismo tiempo histórico, el mismo espacio geográfico y los mismos propósitos. La idea de corresponsabilidad es la expresión suprema de la responsabilidad.

Razones estratégicas:
1. La RSE asegura la consolidación de la "identidad" de las empresas. Estas son lo que hacen y lo que sienten. Las personas de una empresa se identifican mejor con las organizaciones que asumen su compromiso social.
2. También favorecen la "imagen" en tanto que las percepciones del público se derivan, entre otras cosas, de los compromisos sociales que evidencian las empresas.
3. Así mismo, asegura la "reputación", es decir, la valoración que los grupos de interés desarrollan como consecuencia de comparar los productos y servicios de una empresa con el de las otras que son análogas. Esa valoración se vincula explícitamente con el comportamiento social de las empresas.
4. En ese orden se alcanza también el "posicionamiento" que está apuntalado por la imagen y la reputación. El público primero valora y aprecia a una empresa y, luego, selecciona sus productos y servicios.

Razones éticas:
1. La RSE es la expresión de una conducta ética que cubre, al menos cuatro planos, como son: el no hacer daño, el hacer el bien, el hacer mejor al otro, y el crecer junto al otro.
2. Esos cuatro planos obedecen a cuatro dimensiones, ya que las actitudes descritas deben desplegarse respecto al trato con las personas, con los grupos de interés,  con la comunidad, y  ante el planeta.
3. La disposición ética de la empresa debe favorecer una secuencia proyectada hacia la consecución de sucesivos estadios. Ellos pueden comenzar por evitar el castigo o para recibir una determinada compensación, pero deben prolongarse hacia el respeto a la ley, el compromiso de conciencia, y la repotenciación de los otros.

Razones prácticas:
Las razones prácticas pueden obedecer a dos ámbitos.
Desde el ámbito de la empresa, la RSE permite:
1. Mejores condiciones para manejar riesgos y disminuir los conflictos.
2. Promover fidelidad y compromiso de clientes y consumidores.
3. Favorecer acceso a mercados.
4. Generar confianza en los grupos de interés.
5. Motivar un mejor reclutamiento de profesionales y una retención de talentos.
6. Estimular el acceso de nuevos inversionistas.
7. Ampliar la capacidad de adaptación de la empresa.
8. Mejorar el clima organizacional.

Desde el ámbito de los beneficiarios la RSE, permite:
1. Una  atención a los actores sociales vulnerables y a situaciones adversas.
2. Anticipar problemas en zonas, poblaciones o sectores.
3. Favorecer la  inclusión.
4. Estimular las concertaciones, los acuerdos y las alianzas.
5. Fomentar soluciones novedosas.
6. Incentivar la  confianza recíproca.
7. Promover la  preservación ambiental.
8. Crear condiciones de armonía y creatividad.

¿Cuál es su opinión acerca de la integridad en los negocios?
En el contexto de la RSE le otorgamos varios significados complementarios al término integridad. Por una parte, está la integración a la naturaleza del negocio que deben tener las iniciativas de RSE. Por la otra, encontramos el alcance completo que debe tener la RSE a fin de atender, desde el insumo hasta el consumo, llegando hasta el desecho. A estos dos alcances se añade otra significación de carácter ético, en tanto que la integridad sugiere que el ser humano integre, en todos sus roles, la coherencia de un mismo compromiso. Finalmente, cabría incluso otra interpretación, como es la que asocia la integridad de los negocios con la búsqueda de valores compartidos para que gane toda la sociedad. Aquí, valores compartidos significaría relaciones de ganar-ganar entre la empresa y los grupos de interés, así como la complementación entre los valores económicos y los valores sociales de los impactos empresariales.

¿Cómo cree que se desenvolverá la empresa a futuro? ¿Nos encontramos ante un cambio cultural?
En la medida de que la RSE concrete un mayor desarrollo y un arraigo más profundo, se reducirá el espacio de su discurso. Esto debido a que ya será algo integrado totalmente al negocio, con lo cual no será necesario su explícita defensa.
En el marco de esa realidad, tendríamos que pensar en un  sistema capitalista solidario, conciente, humano, etc. Cualquier calificativo tendrá que estar inspirado en el respeto a los derechos humanos, en el fomento del capital social y en el favorecimiento de la sustentabilidad. En definitiva, el futuro de la empresa dependerá de esa capacidad de incorporara la RSE a la dinámica ordinaria de su negocio.
La explicación puede abreviarse de la siguiente manera: el socialismo radical y despótico, propio del siglo XX, no es viable. Pero, si la empresa no es capaz de incorporar su responsabilidad social, será la propia sociedad la que no será viable. Esta es la dimensión de los nuevos paradigmas y de los inéditos desafíos.

¿Cómo imagina a Latinoamérica en caso de no masificarse la implementación de políticas empresariales socialmente responsables a lo largo del tiempo?
Sería más desigual, más vulnerable y, sobre todo, más instrumentalizada por los fantasmas propios del radicalismo destructivo.

¿Cuáles son sus perspectivas para América Latina en el ámbito de la RSE en el mediano y largo plazo?
Las inéditas experiencias que se desarrollan en América Latina respecto a gobiernos que privilegian las ideologías por encima de los resultados concretos,  plantea un mediano plazo colmado de inestabilidades y de conflictos. Si a esto se añaden las coyunturas críticas en materia económica, podríamos visualizar limitaciones importantes. Pero las dificultades son las mejores condiciones para reforzar las convicciones propias de la ética y de la RSE. La adversidad presenta las bondades propias de la fecundidad, de la sabiduría y de la innovación. Es en las dificultades donde se ponen de manifiesto las convicciones. Las empresas de América Latina no podrán separarse de estos compromisos, so pena de ensanchar más las desigualdades. El impulso que ellas han tomado resulta irreversible y, cada vez más, entienden que cuando no se invierte a tiempo en RS  se tiene que gastar a destiempo en planes de contingencia.

FUENTE:
Saludos,
 
RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
DIPLOMADO EN GESTION DEL CONOCIMIENTO DE ONU
Celular: 93934521
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