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lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Para qué sirven los índices de sostenibilidad?

¿Para qué sirven los índices de sostenibilidad?
14 de Noviembre de 2010 - 17:26:15 por antoniov
Antonio Vives debates diarioresponsable.com
Empiezo pidiendo al lector un poco de paciencia ya que este artículo es un poco más largo de lo común por ser un tema menos conocido.

Este artículo pretende contribuir a un mejor entendimiento de qué son y qué no son los índices de sostenibilidad, para qué sirven y para qué no sirven.  Esto es importante para entender las críticas que se les hacen, para que el lector sepa cómo usarlos y pueda sacar sus conclusiones de manera informada.  

Con motivo del caso BP y el menos nombrado de Shell, recientemente ha resurgido el tema de los índices de sostenibilidad.  El primer caso se refiere a las críticas a los índices por incluir empresas irresponsables como BP.  El segundo a que Shell decidió excluir al Dow Jones Sustainability Index de sus indicadores para determinar parte de la las bonificaciones de sus ejecutivos, al ser excluida del índice.  

Ello a dado lugar a grandes críticas a los índices sobre todo sobre la falta de transparencia sobre los criterios que usan para la inclusión y exclusión de las empresas (Jose Angel Moreno Izquierdo escribió un extenso artículo, ¿Calificadores descalificados? sobre estas críticas en Diario Responsable el 28 de octubre del 2010 (
www.diarioresponsable.com).

También han surgido críticas respecto a aparentes inconsistencias entre los índices a la hora de incluir y excluir empresas.

Para entender todas estas críticas necesitamos conocer un poco más sobre los diferentes índices.  ¿Por qué se crean los índices ¿Cuáles son los criterios de inclusión de empresas? ¿Cuáles son sus problemas? ?  ¿Para qué sirven y como se usan?  ¿Por qué quieren las empresas ser miembros?

A mediados de 2009 había más de 50 índices de sostenibilidad, con la mayoría de ellos creados en los últimos tres años, algunos de los nuevos son índices generales, multisectoriales y multinacionales, pero la mayoría son especializados en energía limpia y cambio climático y algunos son especializados en países.  En septiembre del 2010 las bolsas de México y de Estambul anunciaron la creación de sus índices.   En América Latina se creó en el 2005 el de la Bolsa de Sao Paulo (ISE BM&FBovespa).  En España se creó en el 2009 el FTSE4good IBEX, que pertenece a la familia de índices del FTSE4good, integrada además por los de muchas otras bolsas de valores en países desarrollados.  

El presente artículo pretende poner estas críticas en contexto y aclarar algunas confusiones que han ido surgiendo con respecto a los índices.  Obviamente no es un tratado sobre índices de sostenibilidad.  Lo haremos comentando el Dow Jones Sustainability Index (originado por la empresa entonces propietaria del Wall Street Journal, creado en 1999) y el FTSE4good (del Financial Times, creado en el 2001) que son los mas grandes y populares, y el de la Bolsa de Sao Paulo, por ser el primero en América Latina (y segundo en países en desarrollo).  El Dow Jones cubre 318 empresas, el FTSE4Good no lo revela y el de la Bolsa de Sao Paulo solo 34 empresas. Los dos primeros son familias de índices y tienen subíndices por países y regiones.

Empecemos por responder porqué se crean estos índices.  Se crean fundamentalmente para satisfacer las necesidades de la industria de inversión socialmente responsable, ISR, que busca invertir en valores de empresas que, de acuerdo a algún criterio, puedan calificarse como responsables.  Los inversionistas pueden comprar las acciones directamente (si saben cuáles son) o bien comprar participaciones en fondos de inversión creados reproduciendo parcial o totalmente el índice.

Una vez que los inversionistas crean carteras o fondos basados en criterios de sostenibilidad necesitan evaluar su rendimiento, y se usan estos índices como "benchmark", como referencia.  De la venta de estos servicios es de donde vienen los ingresos de los índices del Dow Jones y del FTSE4Good (este índice dona sus ingresos por las licencias a UNICEF).  También preparan índices a la medida del cliente.  Por ejemplo, el Dow Jones ha vendido mas de 70 licencias para su uso.  El de la Bolsa de Sao Paulo obtiene sus ingresos al cobrar por las aplicaciones, ya que no se usa todavía como "benchmark".  Estos índices también tienen costos que deben ser cubiertos y, en algunos casos, proporcionar beneficios.  Por ello la metodología en ambos casos es de propiedad intelectual reservada.   El producto de los índices es relativamente fácil de copiar, aunque costoso de reproducir, y de allí la confidencialidad con que se manejan.   

Es muy importante destacar lo de que la calificación se hace "de acuerdo a algún criterio" porque es aquí de donde salen gran cantidad de las confusiones.  Hemos mencionado en múltiples ocasiones que no existe la empresa totalmente responsable.  Las empresas tienen algunas o muchas prácticas responsables (ver mi reciente artículo "La punta del iceberg de la RSE"
www.cumpetere.blogspot.com).   Por esta razón los índices deben decidir qué criterios y metodología van a usar para determinar la inclusión de las empresas.

El Dow Jones es un índice del tipo "best in class", o sea que incluye las empresas que son consideradas las de mayor responsabilidad dentro de su "clase", vale decir, dentro de su industria o subsector. Hay empresas que podríamos considerar muy responsables pero no lo son tanto como la empresa líder y por ello pueden no estar, o salir en momento determinado si entra otra mejor.  El Dow Jones publica los componentes, las entradas y salidas del índice y la metodología general para el cálculo del índice.  El FTSE4Good es un índice general. Sólo publica las empresas que entran y que salen, y ni su composición ni su metodología son del dominio público.  

El de la Bolsa de Sao Paulo tiene metodología propia.  Su proceso de selección de empresas se basa en un cuestionario de casi 200 preguntas, invitando a empresas que superan un mínimo de liquidez bursátil.  Las respuestas de las empresas que aceptan participar son codificadas, eliminado las peores, y se hace un análisis estadístico para determinar las mejores que son presentadas para la decisión final la toma un Consejo Asesor.  

¿Pueden estos índices incluir empresas con prácticas irresponsables?  Claro que sí.  Y he aquí la primera confusión.  En primer lugar porque la fuente de información primaria son las empresas.  En algunos casos los analistas hacen preguntas a las empresas o se les pide información física de respaldo, pero en general la información está controlada por las empresas.  En segundo lugar por el proceso mismo de selección que no puede ser exhaustivo.

En el caso del Dow Jones Sustainability Index  hay empresas que producen productos que muchos calificarían de irresponsables, pero que dentro de su industria son las que más y mejores prácticas responsables tienen.  En el índice hay productores de tabaco  y de licores, que a lo mejor usan materia prima obtenida con agricultura sostenible, pagando precios justos, con excelente gestión de recursos humanos, etc.  Las empresas incluidas son las calificadas como las más responsables, en su subsector  (también preparan subíndices a la medida, sin tabaco, armamento o productos alcohólicos).  En el caso del FTSE4Good, también puede haber empresas con prácticas irresponsables ya que no mide la totalidad de sus prácticas.  ¿Deberían los índices incluir a empresas con productos irresponsables?  Creo que no. ¿Es el petróleo un producto responsable?

Los criterios de inclusión son diferentes para cada índice. Algunos índices son de actualización semestral, otros de actualización anual, de allí que no reaccionen de forma inmediata a la detección de alguna irresponsabilidad.  Esto también puede explicar porque una empresa puede entrar en un índice y salir de otro, aparte de que usan criterios diferentes de inclusión.

Buena parte de las críticas están basadas en un supuesto equivocado de que la membrecía en los índices, quiere decir que las empresas son TOTALMENTE responsables.  El usuario del índice, como el usuario de toda herramienta, debe saber utilizarlo.  Es posible que los productores de índices tengan buena parte de culpa al no dejar esto bien claro.
Además es importante comprender que el que una empresa esté en un índice solo quiere decir que la empresa mostró cumplir, al momento de su selección, con los criterios que usa el índice.

Otra parte del problema, que amplía el anterior, es la falta de transparencia del proceso.  Estos índices están pasando ahora por la misma etapa que pasaron las calificadoras de riesgo durante la crisis financiera.  La metodología no era de conocimiento público y los usuarios las usaron sin mirar que había detrás. El problema fue que los supuestos expertos no lo hicieron y los ignorantes nos confiamos.  Los índices de sostenibilidad también son productos para uso de expertos.

Hay que recordar que la información que entregan las empresas se entrega con carácter confidencial, de allí que se pueda explicar, aunque no justificar, la falta de transparencia sobre esta información. ¿Podemos calificar de responsable a una empresa que considera que su información sobre sostenibilidad es confidencial?  Muchos lectores dirán que ello es una contradicción, que es signo de irresponsabilidad.  Pero aquí también es conveniente recordar que puede haber información que permitiría a la competencia descifrar algunos secretos industriales.  Si la información tuviera que ser de dominio público, las empresas empezarían a entregar menos información y por ello podría quedar en desventaja o hasta dejar de participar.  No estamos defendiendo la confidencialidad, la estamos explicando.  Sería deseable que la empresa divulgara toda la información que les entregó a los índices, que la publicara en sus informes de sostenibilidad. Pero es que la confidencialidad no es tan trivial como parece.

También se alega falta de transparencia por parte de los índices sobre las razones para excluir o incluir las empresas.  Durante 2010 se dio el caso de que uno de los índices excluyó a algunas empresas que fueron incluidas en otro índice.  Aun cuando puede parecer absurdo, hay que recordar que lo que se considera como empresa sostenible en un índice es diferente a lo que considera otro.  

Por otra parte, divulgar las razones por las que se excluya a una empresa le puede causar daños importantes, que van muchísimo mas allá de la "irresponsabilidad" por la que se le excluye.  Algunas se excluyen por el hecho de que entró otra mejor (Dow Jones). De nuevo, algunos dirán que la divulgación es precisamente lo que hay que hacer.  Pero también hay que recordar que los índices no son instituciones cuyo objetivo es premiar y castigar la irresponsabilidad.  No les compete.  Si así fuera, serían muy pocas las empresas que quisieran participar en el proceso, y perderíamos la oportunidad de mejoras continuas en la sostenibilidad.  Es de suponer que las empresas excluidas sí saben porque se les excluyó y harán algo para mejorar y volver a entrar en el índice.  Siempre y cuando el costo-beneficio de hacerlo lo justifique.

Hay un balance delicado entre transparencia  y efectividad, entre rigor y entre utilidad de los índices. No es trivial.

También es importante entender por qué quieren las empresas ser miembros.  Presumiblemente, la inclusión en el índice debería mejorar las prácticas responsables de las empresas, mejorar su liquidez bursátil, mejorar el acceso a los mercados financieros y, a lo mejor, hasta su rentabilidad en bolsa.  En un estudio detallado del índice de sostenibilidad de una bolsa que acabo de completar pude constatar que en efecto, las prácticas responsables de las empresas tienden a mejorar al ser incluidas en el índice y a deteriorarse al salir, pero que su inclusión no tiene afecto alguno sobre su liquidez bursátil, su acceso a los mercados financieros.  En muchos estudios no se ha llegado a una confirmación sobre si la inclusión hace que su rentabilidad en bolsa sea superior a la de las empresas no incluidas.  En algunos estudios parece que sí, en otros que no.  Puede ser que sean las más rentables las que hacen los esfuerzos por estar  en los índices.  En cualquier caso, el estar en los índices, no perjudica.

Buena parte de las críticas se derivan de que hay quienes esperan que los índices sean algo que no son. No tienen el objeto de ser fuente de información para el público, no son intermediarios de información entre las empresas y el público.  Son productos especiales para quienes los quieren comprar, son productos para guiar las inversiones de un grupo de inversionistas.  Muchos de los que los critican lo hacen porque los índices no cumplen la función que ellos quisieran que cumplan.  Debemos recordar que no son un bien público, son  un bien privado.  Ello no obsta para que así como exigimos a las empresas ser responsables, también se lo debamos exigir a los índices.  Pero también hay que preguntarse:  ¿Publican las empresas detalles de sus procesos y componentes de sus productos y servicios?  

Pero llegará el día en que hablaremos de la RSE de los índices de sostenibilidad.

Pero como en el caso de las empresas, no se puede lograr todo de la noche a la mañana.  Podríamos ser puristas y pretender crear índices totalmente transparentes.  ¿Participarían las empresas?   Podríamos pretender que sólo contengan empresas totalmente responsables. ¿Dónde están?  Perderíamos una buena oportunidad de contribuir a la sostenibilidad.


Con todo y estos problemas, los índices pueden contribuir a mejorar la sostenibilidad de las empresas, tanto por el proceso de introspección interna que estas deben llevar a cabo para preparar la información, como por la retroalimentación que reciben.  Por otra parte, la inclusión en estos índices puede contribuir a mejorar la liquidez bursátil y el acceso al financiamiento, que puede iniciar un círculo virtuoso de sostenibilidad.  

No tiremos el bebe con el agua sucia del baño.


Antonio Vives
www.cumpetere.com



¿Para qué sirven los índices de sostenibilidad?
14 de Noviembre de 2010 - 17:26:15 por antoniov
Antonio Vives debates diarioresponsable.com
Empiezo pidiendo al lector un poco de paciencia ya que este artículo es un poco más largo de lo común por ser un tema menos conocido.

Este artículo pretende contribuir a un mejor entendimiento de qué son y qué no son los índices de sostenibilidad, para qué sirven y para qué no sirven.  Esto es importante para entender las críticas que se les hacen, para que el lector sepa cómo usarlos y pueda sacar sus conclusiones de manera informada.  

Con motivo del caso BP y el menos nombrado de Shell, recientemente ha resurgido el tema de los índices de sostenibilidad.  El primer caso se refiere a las críticas a los índices por incluir empresas irresponsables como BP.  El segundo a que Shell decidió excluir al Dow Jones Sustainability Index de sus indicadores para determinar parte de la las bonificaciones de sus ejecutivos, al ser excluida del índice.  

Ello a dado lugar a grandes críticas a los índices sobre todo sobre la falta de transparencia sobre los criterios que usan para la inclusión y exclusión de las empresas (Jose Angel Moreno Izquierdo escribió un extenso artículo, ¿Calificadores descalificados? sobre estas críticas en Diario Responsable el 28 de octubre del 2010 (
www.diarioresponsable.com).

También han surgido críticas respecto a aparentes inconsistencias entre los índices a la hora de incluir y excluir empresas.

Para entender todas estas críticas necesitamos conocer un poco más sobre los diferentes índices.  ¿Por qué se crean los índices ¿Cuáles son los criterios de inclusión de empresas? ¿Cuáles son sus problemas? ?  ¿Para qué sirven y como se usan?  ¿Por qué quieren las empresas ser miembros?

A mediados de 2009 había más de 50 índices de sostenibilidad, con la mayoría de ellos creados en los últimos tres años, algunos de los nuevos son índices generales, multisectoriales y multinacionales, pero la mayoría son especializados en energía limpia y cambio climático y algunos son especializados en países.  En septiembre del 2010 las bolsas de México y de Estambul anunciaron la creación de sus índices.   En América Latina se creó en el 2005 el de la Bolsa de Sao Paulo (ISE BM&FBovespa).  En España se creó en el 2009 el FTSE4good IBEX, que pertenece a la familia de índices del FTSE4good, integrada además por los de muchas otras bolsas de valores en países desarrollados.  

El presente artículo pretende poner estas críticas en contexto y aclarar algunas confusiones que han ido surgiendo con respecto a los índices.  Obviamente no es un tratado sobre índices de sostenibilidad.  Lo haremos comentando el Dow Jones Sustainability Index (originado por la empresa entonces propietaria del Wall Street Journal, creado en 1999) y el FTSE4good (del Financial Times, creado en el 2001) que son los mas grandes y populares, y el de la Bolsa de Sao Paulo, por ser el primero en América Latina (y segundo en países en desarrollo).  El Dow Jones cubre 318 empresas, el FTSE4Good no lo revela y el de la Bolsa de Sao Paulo solo 34 empresas. Los dos primeros son familias de índices y tienen subíndices por países y regiones.

Empecemos por responder porqué se crean estos índices.  Se crean fundamentalmente para satisfacer las necesidades de la industria de inversión socialmente responsable, ISR, que busca invertir en valores de empresas que, de acuerdo a algún criterio, puedan calificarse como responsables.  Los inversionistas pueden comprar las acciones directamente (si saben cuáles son) o bien comprar participaciones en fondos de inversión creados reproduciendo parcial o totalmente el índice.

Una vez que los inversionistas crean carteras o fondos basados en criterios de sostenibilidad necesitan evaluar su rendimiento, y se usan estos índices como "benchmark", como referencia.  De la venta de estos servicios es de donde vienen los ingresos de los índices del Dow Jones y del FTSE4Good (este índice dona sus ingresos por las licencias a UNICEF).  También preparan índices a la medida del cliente.  Por ejemplo, el Dow Jones ha vendido mas de 70 licencias para su uso.  El de la Bolsa de Sao Paulo obtiene sus ingresos al cobrar por las aplicaciones, ya que no se usa todavía como "benchmark".  Estos índices también tienen costos que deben ser cubiertos y, en algunos casos, proporcionar beneficios.  Por ello la metodología en ambos casos es de propiedad intelectual reservada.   El producto de los índices es relativamente fácil de copiar, aunque costoso de reproducir, y de allí la confidencialidad con que se manejan.   

Es muy importante destacar lo de que la calificación se hace "de acuerdo a algún criterio" porque es aquí de donde salen gran cantidad de las confusiones.  Hemos mencionado en múltiples ocasiones que no existe la empresa totalmente responsable.  Las empresas tienen algunas o muchas prácticas responsables (ver mi reciente artículo "La punta del iceberg de la RSE"
www.cumpetere.blogspot.com).   Por esta razón los índices deben decidir qué criterios y metodología van a usar para determinar la inclusión de las empresas.

El Dow Jones es un índice del tipo "best in class", o sea que incluye las empresas que son consideradas las de mayor responsabilidad dentro de su "clase", vale decir, dentro de su industria o subsector. Hay empresas que podríamos considerar muy responsables pero no lo son tanto como la empresa líder y por ello pueden no estar, o salir en momento determinado si entra otra mejor.  El Dow Jones publica los componentes, las entradas y salidas del índice y la metodología general para el cálculo del índice.  El FTSE4Good es un índice general. Sólo publica las empresas que entran y que salen, y ni su composición ni su metodología son del dominio público.  

El de la Bolsa de Sao Paulo tiene metodología propia.  Su proceso de selección de empresas se basa en un cuestionario de casi 200 preguntas, invitando a empresas que superan un mínimo de liquidez bursátil.  Las respuestas de las empresas que aceptan participar son codificadas, eliminado las peores, y se hace un análisis estadístico para determinar las mejores que son presentadas para la decisión final la toma un Consejo Asesor.  

¿Pueden estos índices incluir empresas con prácticas irresponsables?  Claro que sí.  Y he aquí la primera confusión.  En primer lugar porque la fuente de información primaria son las empresas.  En algunos casos los analistas hacen preguntas a las empresas o se les pide información física de respaldo, pero en general la información está controlada por las empresas.  En segundo lugar por el proceso mismo de selección que no puede ser exhaustivo.

En el caso del Dow Jones Sustainability Index  hay empresas que producen productos que muchos calificarían de irresponsables, pero que dentro de su industria son las que más y mejores prácticas responsables tienen.  En el índice hay productores de tabaco  y de licores, que a lo mejor usan materia prima obtenida con agricultura sostenible, pagando precios justos, con excelente gestión de recursos humanos, etc.  Las empresas incluidas son las calificadas como las más responsables, en su subsector  (también preparan subíndices a la medida, sin tabaco, armamento o productos alcohólicos).  En el caso del FTSE4Good, también puede haber empresas con prácticas irresponsables ya que no mide la totalidad de sus prácticas.  ¿Deberían los índices incluir a empresas con productos irresponsables?  Creo que no. ¿Es el petróleo un producto responsable?

Los criterios de inclusión son diferentes para cada índice. Algunos índices son de actualización semestral, otros de actualización anual, de allí que no reaccionen de forma inmediata a la detección de alguna irresponsabilidad.  Esto también puede explicar porque una empresa puede entrar en un índice y salir de otro, aparte de que usan criterios diferentes de inclusión.

Buena parte de las críticas están basadas en un supuesto equivocado de que la membrecía en los índices, quiere decir que las empresas son TOTALMENTE responsables.  El usuario del índice, como el usuario de toda herramienta, debe saber utilizarlo.  Es posible que los productores de índices tengan buena parte de culpa al no dejar esto bien claro.
Además es importante comprender que el que una empresa esté en un índice solo quiere decir que la empresa mostró cumplir, al momento de su selección, con los criterios que usa el índice.

Otra parte del problema, que amplía el anterior, es la falta de transparencia del proceso.  Estos índices están pasando ahora por la misma etapa que pasaron las calificadoras de riesgo durante la crisis financiera.  La metodología no era de conocimiento público y los usuarios las usaron sin mirar que había detrás. El problema fue que los supuestos expertos no lo hicieron y los ignorantes nos confiamos.  Los índices de sostenibilidad también son productos para uso de expertos.

Hay que recordar que la información que entregan las empresas se entrega con carácter confidencial, de allí que se pueda explicar, aunque no justificar, la falta de transparencia sobre esta información. ¿Podemos calificar de responsable a una empresa que considera que su información sobre sostenibilidad es confidencial?  Muchos lectores dirán que ello es una contradicción, que es signo de irresponsabilidad.  Pero aquí también es conveniente recordar que puede haber información que permitiría a la competencia descifrar algunos secretos industriales.  Si la información tuviera que ser de dominio público, las empresas empezarían a entregar menos información y por ello podría quedar en desventaja o hasta dejar de participar.  No estamos defendiendo la confidencialidad, la estamos explicando.  Sería deseable que la empresa divulgara toda la información que les entregó a los índices, que la publicara en sus informes de sostenibilidad. Pero es que la confidencialidad no es tan trivial como parece.

También se alega falta de transparencia por parte de los índices sobre las razones para excluir o incluir las empresas.  Durante 2010 se dio el caso de que uno de los índices excluyó a algunas empresas que fueron incluidas en otro índice.  Aun cuando puede parecer absurdo, hay que recordar que lo que se considera como empresa sostenible en un índice es diferente a lo que considera otro.  

Por otra parte, divulgar las razones por las que se excluya a una empresa le puede causar daños importantes, que van muchísimo mas allá de la "irresponsabilidad" por la que se le excluye.  Algunas se excluyen por el hecho de que entró otra mejor (Dow Jones). De nuevo, algunos dirán que la divulgación es precisamente lo que hay que hacer.  Pero también hay que recordar que los índices no son instituciones cuyo objetivo es premiar y castigar la irresponsabilidad.  No les compete.  Si así fuera, serían muy pocas las empresas que quisieran participar en el proceso, y perderíamos la oportunidad de mejoras continuas en la sostenibilidad.  Es de suponer que las empresas excluidas sí saben porque se les excluyó y harán algo para mejorar y volver a entrar en el índice.  Siempre y cuando el costo-beneficio de hacerlo lo justifique.

Hay un balance delicado entre transparencia  y efectividad, entre rigor y entre utilidad de los índices. No es trivial.

También es importante entender por qué quieren las empresas ser miembros.  Presumiblemente, la inclusión en el índice debería mejorar las prácticas responsables de las empresas, mejorar su liquidez bursátil, mejorar el acceso a los mercados financieros y, a lo mejor, hasta su rentabilidad en bolsa.  En un estudio detallado del índice de sostenibilidad de una bolsa que acabo de completar pude constatar que en efecto, las prácticas responsables de las empresas tienden a mejorar al ser incluidas en el índice y a deteriorarse al salir, pero que su inclusión no tiene afecto alguno sobre su liquidez bursátil, su acceso a los mercados financieros.  En muchos estudios no se ha llegado a una confirmación sobre si la inclusión hace que su rentabilidad en bolsa sea superior a la de las empresas no incluidas.  En algunos estudios parece que sí, en otros que no.  Puede ser que sean las más rentables las que hacen los esfuerzos por estar  en los índices.  En cualquier caso, el estar en los índices, no perjudica.

Buena parte de las críticas se derivan de que hay quienes esperan que los índices sean algo que no son. No tienen el objeto de ser fuente de información para el público, no son intermediarios de información entre las empresas y el público.  Son productos especiales para quienes los quieren comprar, son productos para guiar las inversiones de un grupo de inversionistas.  Muchos de los que los critican lo hacen porque los índices no cumplen la función que ellos quisieran que cumplan.  Debemos recordar que no son un bien público, son  un bien privado.  Ello no obsta para que así como exigimos a las empresas ser responsables, también se lo debamos exigir a los índices.  Pero también hay que preguntarse:  ¿Publican las empresas detalles de sus procesos y componentes de sus productos y servicios?  

Pero llegará el día en que hablaremos de la RSE de los índices de sostenibilidad.

Pero como en el caso de las empresas, no se puede lograr todo de la noche a la mañana.  Podríamos ser puristas y pretender crear índices totalmente transparentes.  ¿Participarían las empresas?   Podríamos pretender que sólo contengan empresas totalmente responsables. ¿Dónde están?  Perderíamos una buena oportunidad de contribuir a la sostenibilidad.


Con todo y estos problemas, los índices pueden contribuir a mejorar la sostenibilidad de las empresas, tanto por el proceso de introspección interna que estas deben llevar a cabo para preparar la información, como por la retroalimentación que reciben.  Por otra parte, la inclusión en estos índices puede contribuir a mejorar la liquidez bursátil y el acceso al financiamiento, que puede iniciar un círculo virtuoso de sostenibilidad.  

No tiremos el bebe con el agua sucia del baño.


Antonio Vives
www.cumpetere.com



RESPONSABILIDAD SOCIAL

 

¿Para qué sirven los índices de sostenibilidad?

14 de Noviembre de 2010 - 17:26:15 por antoniov

Empiezo pidiendo al lector un poco de paciencia ya que este artículo es un poco más largo de lo común por ser un tema menos conocido.

Este artículo pretende contribuir a un mejor entendimiento de qué son y qué no son los índices de sostenibilidad, para qué sirven y para qué no sirven.  Esto es importante para entender las críticas que se les hacen, para que el lector sepa cómo usarlos y pueda sacar sus conclusiones de manera informada.  

Con motivo del caso BP y el menos nombrado de Shell, recientemente ha resurgido el tema de los índices de sostenibilidad.  El primer caso se refiere a las críticas a los índices por incluir empresas irresponsables como BP.  El segundo a que Shell decidió excluir al Dow Jones Sustainability Index de sus indicadores para determinar parte de la las bonificaciones de sus ejecutivos, al ser excluida del índice.  

Ello a dado lugar a grandes críticas a los índices sobre todo sobre la falta de transparencia sobre los criterios que usan para la inclusión y exclusión de las empresas (Jose Angel Moreno Izquierdo escribió un extenso artículo, ¿Calificadores descalificados? sobre estas críticas en Diario Responsable el 28 de octubre del 2010 ( www.diarioresponsable.com).

También han surgido críticas respecto a aparentes inconsistencias entre los índices a la hora de incluir y excluir empresas.

Para entender todas estas críticas necesitamos conocer un poco más sobre los diferentes índices.  ¿Por qué se crean los índices ¿Cuáles son los criterios de inclusión de empresas? ¿Cuáles son sus problemas? ?  ¿Para qué sirven y como se usan?  ¿Por qué quieren las empresas ser miembros?

A mediados de 2009 había más de 50 índices de sostenibilidad, con la mayoría de ellos creados en los últimos tres años, algunos de los nuevos son índices generales, multisectoriales y multinacionales, pero la mayoría son especializados en energía limpia y cambio climático y algunos son especializados en países.  En septiembre del 2010 las bolsas de México y de Estambul anunciaron la creación de sus índices.   En América Latina se creó en el 2005 el de la Bolsa de Sao Paulo (ISE BM&FBovespa).  En España se creó en el 2009 el FTSE4good IBEX, que pertenece a la familia de índices del FTSE4good, integrada además por los de muchas otras bolsas de valores en países desarrollados.  

El presente artículo pretende poner estas críticas en contexto y aclarar algunas confusiones que han ido surgiendo con respecto a los índices.  Obviamente no es un tratado sobre índices de sostenibilidad.  Lo haremos comentando el Dow Jones Sustainability Index (originado por la empresa entonces propietaria del Wall Street Journal, creado en 1999) y el FTSE4good (del Financial Times, creado en el 2001) que son los mas grandes y populares, y el de la Bolsa de Sao Paulo, por ser el primero en América Latina (y segundo en países en desarrollo).  El Dow Jones cubre 318 empresas, el FTSE4Good no lo revela y el de la Bolsa de Sao Paulo solo 34 empresas. Los dos primeros son familias de índices y tienen subíndices por países y regiones.

Empecemos por responder porqué se crean estos índices.  Se crean fundamentalmente para satisfacer las necesidades de la industria de inversión socialmente responsable, ISR, que busca invertir en valores de empresas que, de acuerdo a algún criterio, puedan calificarse como responsables.  Los inversionistas pueden comprar las acciones directamente (si saben cuáles son) o bien comprar participaciones en fondos de inversión creados reproduciendo parcial o totalmente el índice.

Una vez que los inversionistas crean carteras o fondos basados en criterios de sostenibilidad necesitan evaluar su rendimiento, y se usan estos índices como "benchmark", como referencia.  De la venta de estos servicios es de donde vienen los ingresos de los índices del Dow Jones y del FTSE4Good (este índice dona sus ingresos por las licencias a UNICEF).  También preparan índices a la medida del cliente.  Por ejemplo, el Dow Jones ha vendido mas de 70 licencias para su uso.  El de la Bolsa de Sao Paulo obtiene sus ingresos al cobrar por las aplicaciones, ya que no se usa todavía como "benchmark".  Estos índices también tienen costos que deben ser cubiertos y, en algunos casos, proporcionar beneficios.  Por ello la metodología en ambos casos es de propiedad intelectual reservada.   El producto de los índices es relativamente fácil de copiar, aunque costoso de reproducir, y de allí la confidencialidad con que se manejan.   

Es muy importante destacar lo de que la calificación se hace "de acuerdo a algún criterio" porque es aquí de donde salen gran cantidad de las confusiones.  Hemos mencionado en múltiples ocasiones que no existe la empresa totalmente responsable.  Las empresas tienen algunas o muchas prácticas responsables (ver mi reciente artículo "La punta del iceberg de la RSE" www.cumpetere.blogspot.com).   Por esta razón los índices deben decidir qué criterios y metodología van a usar para determinar la inclusión de las empresas.

El Dow Jones es un índice del tipo "best in class", o sea que incluye las empresas que son consideradas las de mayor responsabilidad dentro de su "clase", vale decir, dentro de su industria o subsector. Hay empresas que podríamos considerar muy responsables pero no lo son tanto como la empresa líder y por ello pueden no estar, o salir en momento determinado si entra otra mejor.  El Dow Jones publica los componentes, las entradas y salidas del índice y la metodología general para el cálculo del índice.  El FTSE4Good es un índice general. Sólo publica las empresas que entran y que salen, y ni su composición ni su metodología son del dominio público.  

El de la Bolsa de Sao Paulo tiene metodología propia.  Su proceso de selección de empresas se basa en un cuestionario de casi 200 preguntas, invitando a empresas que superan un mínimo de liquidez bursátil.  Las respuestas de las empresas que aceptan participar son codificadas, eliminado las peores, y se hace un análisis estadístico para determinar las mejores que son presentadas para la decisión final la toma un Consejo Asesor.  

¿Pueden estos índices incluir empresas con prácticas irresponsables?  Claro que sí.  Y he aquí la primera confusión.  En primer lugar porque la fuente de información primaria son las empresas.  En algunos casos los analistas hacen preguntas a las empresas o se les pide información física de respaldo, pero en general la información está controlada por las empresas.  En segundo lugar por el proceso mismo de selección que no puede ser exhaustivo.

En el caso del Dow Jones Sustainability Index  hay empresas que producen productos que muchos calificarían de irresponsables, pero que dentro de su industria son las que más y mejores prácticas responsables tienen.  En el índice hay productores de tabaco  y de licores, que a lo mejor usan materia prima obtenida con agricultura sostenible, pagando precios justos, con excelente gestión de recursos humanos, etc.  Las empresas incluidas son las calificadas como las más responsables, en su subsector  (también preparan subíndices a la medida, sin tabaco, armamento o productos alcohólicos).  En el caso del FTSE4Good, también puede haber empresas con prácticas irresponsables ya que no mide la totalidad de sus prácticas.  ¿Deberían los índices incluir a empresas con productos irresponsables?  Creo que no. ¿Es el petróleo un producto responsable?

Los criterios de inclusión son diferentes para cada índice. Algunos índices son de actualización semestral, otros de actualización anual, de allí que no reaccionen de forma inmediata a la detección de alguna irresponsabilidad.  Esto también puede explicar porque una empresa puede entrar en un índice y salir de otro, aparte de que usan criterios diferentes de inclusión.

Buena parte de las críticas están basadas en un supuesto equivocado de que la membrecía en los índices, quiere decir que las empresas son TOTALMENTE responsables.  El usuario del índice, como el usuario de toda herramienta, debe saber utilizarlo.  Es posible que los productores de índices tengan buena parte de culpa al no dejar esto bien claro.
Además es importante comprender que el que una empresa esté en un índice solo quiere decir que la empresa mostró cumplir, al momento de su selección, con los criterios que usa el índice.

Otra parte del problema, que amplía el anterior, es la falta de transparencia del proceso.  Estos índices están pasando ahora por la misma etapa que pasaron las calificadoras de riesgo durante la crisis financiera.  La metodología no era de conocimiento público y los usuarios las usaron sin mirar que había detrás. El problema fue que los supuestos expertos no lo hicieron y los ignorantes nos confiamos.  Los índices de sostenibilidad también son productos para uso de expertos.

Hay que recordar que la información que entregan las empresas se entrega con carácter confidencial, de allí que se pueda explicar, aunque no justificar, la falta de transparencia sobre esta información. ¿Podemos calificar de responsable a una empresa que considera que su información sobre sostenibilidad es confidencial?  Muchos lectores dirán que ello es una contradicción, que es signo de irresponsabilidad.  Pero aquí también es conveniente recordar que puede haber información que permitiría a la competencia descifrar algunos secretos industriales.  Si la información tuviera que ser de dominio público, las empresas empezarían a entregar menos información y por ello podría quedar en desventaja o hasta dejar de participar.  No estamos defendiendo la confidencialidad, la estamos explicando.  Sería deseable que la empresa divulgara toda la información que les entregó a los índices, que la publicara en sus informes de sostenibilidad. Pero es que la confidencialidad no es tan trivial como parece.

También se alega falta de transparencia por parte de los índices sobre las razones para excluir o incluir las empresas.  Durante 2010 se dio el caso de que uno de los índices excluyó a algunas empresas que fueron incluidas en otro índice.  Aun cuando puede parecer absurdo, hay que recordar que lo que se considera como empresa sostenible en un índice es diferente a lo que considera otro.  

Por otra parte, divulgar las razones por las que se excluya a una empresa le puede causar daños importantes, que van muchísimo mas allá de la "irresponsabilidad" por la que se le excluye.  Algunas se excluyen por el hecho de que entró otra mejor (Dow Jones). De nuevo, algunos dirán que la divulgación es precisamente lo que hay que hacer.  Pero también hay que recordar que los índices no son instituciones cuyo objetivo es premiar y castigar la irresponsabilidad.  No les compete.  Si así fuera, serían muy pocas las empresas que quisieran participar en el proceso, y perderíamos la oportunidad de mejoras continuas en la sostenibilidad.  Es de suponer que las empresas excluidas sí saben porque se les excluyó y harán algo para mejorar y volver a entrar en el índice.  Siempre y cuando el costo-beneficio de hacerlo lo justifique.

Hay un balance delicado entre transparencia  y efectividad, entre rigor y entre utilidad de los índices. No es trivial.

También es importante entender por qué quieren las empresas ser miembros.  Presumiblemente, la inclusión en el índice debería mejorar las prácticas responsables de las empresas, mejorar su liquidez bursátil, mejorar el acceso a los mercados financieros y, a lo mejor, hasta su rentabilidad en bolsa.  En un estudio detallado del índice de sostenibilidad de una bolsa que acabo de completar pude constatar que en efecto, las prácticas responsables de las empresas tienden a mejorar al ser incluidas en el índice y a deteriorarse al salir, pero que su inclusión no tiene afecto alguno sobre su liquidez bursátil, su acceso a los mercados financieros.  En muchos estudios no se ha llegado a una confirmación sobre si la inclusión hace que su rentabilidad en bolsa sea superior a la de las empresas no incluidas.  En algunos estudios parece que sí, en otros que no.  Puede ser que sean las más rentables las que hacen los esfuerzos por estar  en los índices.  En cualquier caso, el estar en los índices, no perjudica.

Buena parte de las críticas se derivan de que hay quienes esperan que los índices sean algo que no son. No tienen el objeto de ser fuente de información para el público, no son intermediarios de información entre las empresas y el público.  Son productos especiales para quienes los quieren comprar, son productos para guiar las inversiones de un grupo de inversionistas.  Muchos de los que los critican lo hacen porque los índices no cumplen la función que ellos quisieran que cumplan.  Debemos recordar que no son un bien público, son  un bien privado.  Ello no obsta para que así como exigimos a las empresas ser responsables, también se lo debamos exigir a los índices.  Pero también hay que preguntarse:  ¿Publican las empresas detalles de sus procesos y componentes de sus productos y servicios?  

Pero llegará el día en que hablaremos de la RSE de los índices de sostenibilidad.

Pero como en el caso de las empresas, no se puede lograr todo de la noche a la mañana.  Podríamos ser puristas y pretender crear índices totalmente transparentes.  ¿Participarían las empresas?   Podríamos pretender que sólo contengan empresas totalmente responsables. ¿Dónde están?  Perderíamos una buena oportunidad de contribuir a la sostenibilidad.


Con todo y estos problemas, los índices pueden contribuir a mejorar la sostenibilidad de las empresas, tanto por el proceso de introspección interna que estas deben llevar a cabo para preparar la información, como por la retroalimentación que reciben.  Por otra parte, la inclusión en estos índices puede contribuir a mejorar la liquidez bursátil y el acceso al financiamiento, que puede iniciar un círculo virtuoso de sostenibilidad.  

No tiremos el bebe con el agua sucia del baño.


Antonio Vives
www.cumpetere.com



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Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
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RSE | Cuando una empresa hace una donación y lo difunde en los medios, se considera una actitud de marketing irresponsable

RSE | Cuando una empresa hace una donación y lo difunde en los medios, se considera una actitud de marketing irresponsable

Responsabilidad social: una tarea de toda la sociedad

No es necesario tener un certificado para ser socialmente responsable, pero sí para demostrar que se cumple con los requisitos

Un factor de peso en la imagen pública de las empresas en Uruguay. La participación en jornadas de recaudación de fondos para distintas fundaciones, como la "Teletón" y la "Peluffo Giguens", es una clara muestra de este fenómeno empresarial que, si bien aquí es nuevo, se viene dando desde la década de los sesenta en el Primer Mundo.

El ejercicio de actividades vinculadas a la responsabilidad social empresarial (RSE) trae consigo una serie de beneficios para las empresas que las practican. Según la organización RSC-Chile, estos beneficios abarcan desde un incremento de la productividad hasta un mejoramiento de las relaciones con los trabajadores, el gobierno y con las comunidades a nivel regional y nacional, un mejor manejo en situaciones de riesgo o de crisis, la sustentabilidad en el tiempo para la empresa y para la sociedad, mejora de imagen corporativa y reputación, mayor rentabilidad de sus negocios o performance financiera, la reducción de costos operativos y la mayor facilidad para el acceso al capital, entre otros.

Para Federico Turcio, directivo del organismo mundial de certificación FCR-DAS, la gran disyuntiva con la RSE surge cuando la empresa lo hace "de corazón o lo hace por negocio". Cuando una compañía hace una donación y lo difunde en los medios, da la imagen de que la responsabilidad social es un negocio, ya que esa actitud "puede ir en contra del principio de humildad y de la responsabilidad personal", aseguró. Este tipo de actitudes, son consideradas como malas prácticas o "marketing irresponsable".

Andrés Senlle, director del Centro de Desarrollo de la Calidad y del "International Center for Quality Development", también es partidario de las certificaciones en responsabilidad social, aunque sostiene que no es necesario tenerlos para ser socialmente responsable, pero sí para demostrarlo.

Por otro lado, Eduardo Shaw, directivo de la organización Deres, insiste en que se siga con el método de las GRI (Global Report Iniciative), que consiste en guías europeas de indicadores para realizar reportes de sustentabilidad que son colocados en los sitios web de las empresas. De esta forma, quien determina si la empresa es responsable o no, son los usuarios y no un organismo de certificación. Otro argumento que plantea Shaw es que las normas de responsabilidad social son reconocidas únicamente en el país de origen y no en el exterior, como sí sucede con los certificados de calidad ISO 9.000. De todas formas, lo ve como dos formas distintas y válidas de hacer lo mismo.

Frente a esta postura, Turcio argumenta que existe una contradicción, porque los premios a la responsabilidad social no son reconocidos en el exterior y, sin embargo, las empresas se hacen eco de estas distinciones. Esto se debe a que los premios tienen un "mayor impacto de marketing y suponen un compromiso menor con la causa", ya que no implican ninguna constancia de la aplicación de estas acciones a lo largo del tiempo, agregó.

NORMAS. Europa y Estados Unidos cuentan con sus normas certificables de RSE, que están tendiendo a que la responsabilidad social sea una gestión obligatoria y pasible de auditorías. En América Latina, Brasil también tiene la suya -ABNT 16.000- y hay más de cincuenta empresas que cuentan con este certificado. También está la norma británica certificable -BS-25.999- que hace hincapié en las "buenas prácticas" y sirve para cotizar en Bolsa por garantizar la continuidad de la actividad en caso de una interrupción, ya sea debido a siniestros o catástrofes de cualquier tipo.

No todas las normas extranjeras son certificables en Uruguay porque incluyen indicadores demográficos y legales no aplicables a la coyuntura local, aunque hay algunos, como el WQO 2.100 española, que no sólo aplica, sino que se está certificando en nuestro país. A nivel nacional no se dispone de ninguna norma de RSE, sino con una guía -la ISO 26.000- que no es certificable por carecer de indicadores. Turcio insiste en que se debería trabajar en una normativa, o fomentar la certificación de normas extranjeras.

El 21 de julio de este año, la GRI junto con Carbon Disclosure Project (CDP) y el Pacto Mundial de las Naciones Unidas se reunieron para, eventualmente, agrupar fuerzas a efectos de globalizar la RSE mediante la unificación de criterios. El alcance de esta alianza sería inmenso por la magnitud de las organizaciones involucradas.

A grandes rasgos, los tres organismos están dedicados a proteger áreas distintas. Por un lado, el GRI vela por la sostenibilidad de las corporaciones, mientras que CDP trata las cuestiones estrictamente vinculadas con el cambio climático y el Pacto Mundial de Naciones Unidas hace énfasis en el amplio abanico de principios que abarcan desde cuestiones éticas y de respeto a los derechos humanos hasta desarrollo sostenible. De realizarse un acuerdo entre las tres entidades, se estaría proporcionando una guía de criterios lo suficientemente sólida para ser aplicado a nivel global.

Como contrapartida, en el reporte publicado por los analistas Antonio Argandoña y Heidi von Weltzein Hoivik en noviembre del 2009, titulado "Corporate Social Responsibility: One Size Does Not Fit All" (Responsabilidad Social Corporativa: un tamaño no aplica para todos), se concluye que la tendencia a globalizar la RSE es inaplicable porque es un concepto que no sólo varía según el país, sino que también es "un concepto dinámico que va cambiando a lo largo del tiempo, tal como lo hemos experimentado en las últimas décadas".

INICIATIVAS ESTATALES. El pasado 27 de octubre, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) hizo el lanzamiento del Consejo de Responsabilidad Social de las Empresas, que tiene como objetivo uniformizar los criterios vinculados a la responsabilidad social que contará con la participación de empresarios, trabajadores, cooperativistas, empresas públicas y de la economía social.

El decreto de carácter nacional, firmado el 24 de mayo de este año, establece que el Consejo será presidido por el MTSS y estará integrado por veinte delegados, que representarán a las cámaras empresariales, a la central sindical Pit-Cnt, a cooperativistas y empresas de la economía social y a empresas públicas, servicios descentralizados y personas públicas no estatales.

Un compromiso de las personas y también de las empresas

La norma WQO 2100 española define a la RSE como un "compromiso con un sistema de gestión, honesto, ético, justo, transparente y solidario que integra en sus metas aspectos sociales, medioambientales, necesidades de las partes interesadas, apoyo a la preservación de los ecosistemas y la biodiversidad; demostrando mediante una auditoría externa el cumplimiento con las responsabilidades voluntariamente aceptadas en la gestión".

La responsabilidad social en sí es un compromiso de las personas, pero también se aplica a las empresas (responsabilidad social empresarial) como a las organizaciones deportivas, educativas, culturales, etc. (responsabilidad social organizacional), afirma Federico Turcio.

Andrés Senlle agrega que la RSE debe comenzar desde la empresa hacia adentro, para luego mirar afuera. Son varios los casos de empresas que deciden hacer donaciones mientras tienen a parte de su personal fuera de planilla y eso es un acto evidente de irresponsabilidad social. "Primero están los recursos humanos de la empresa", sostiene el experto.

Las prácticas que hacen a la irresponsabilidad social son: eludir el compromiso y la responsabilidad sobre las partes interesadas o la preservación de las formas de vida en la Tierra; el engaño, soborno, corrupción; la malversación, intimidación, amenazas; la apropiación por la fuerza, coacción o guerra para apropiarse de tierras o bienes; el incumplimiento de leyes o de derechos humanos declarados universalmente.

En cambio, según la norma WQO 2100, las prácticas que hacen a la responsabilidad social constan de nueve puntos básicos:

- Relacionamiento de las partes interesadas. Significa tener en cuenta los intereses de las partes interesadas durante la gestión: directivos, gerentes, trabajadores, proveedores, clientes, organismos oficiales, y a la sociedad en general.

- Prácticas laborales. La organización tendrá especialmente en cuenta estar caracterizada por líderes competentes y por una gestión en la que se defina claramente: política, misión, visión, valores y objetivos. En las prácticas laborales se incluirá el plan estratégico para el tratamiento y desarrollo de los recursos humanos.

- Cumplimiento legal. Se debe cumplir con las leyes, tributos, obligaciones mediante una gestión ética, justa y responsable. Debe existir una gestión que supervise el estricto cumplimiento de prácticas legales, eliminando y controlando las ilegales como el soborno, la corrupción, la prevaricación, el marketing engañoso y todas las que atentan contra la ética y legalidad vigentes.

- Comunicación. La alta dirección deberá incluir a la comunicación en la planificación estratégica como parte de una gestión clara y transparente. Las ofertas a los clientes, así como los derechos de los consumidores, deben ser claros y explícitos.

- Calidad. En la relación con los clientes, la organización como parte interesada debe asegurar que tiene en cuenta las necesidades y expectativas de los clientes internos y externos, así como la garantía de cumplimiento con la calidad de productos y servicios.

- Medio ambiente. Todas las organizaciones deben incorporar en su gestión prácticas medioambientales y acciones para preservar y restaurar ecosistemas y biodiversidad.

- Seguridad y salud laboral. Los accidentes son causa de muerte y pérdidas económicas. Las organizaciones deben incorporar medidas para garantizar el cumplimiento de requerimientos que impliquen la salud y la seguridad en toda su dimensión.

- Derechos humanos. Las organizaciones deben cumplir con la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la ONU en 1948, así como con la declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

- Cooperación social. Dentro de la sociedad globalizada, existen núcleos de población carenciada y necesitada que no cubren las necesidades básicas para vivir. Los gobiernos, organizaciones, ONG y particulares deberán unir esfuerzos para colaborar en los derechos prioritarios de las personas por igual en todo el mundo.


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El Papa pide responsabilidad y conciencia ética para superar crisis económica mundial

VATICANO, 14 Nov. 10 (ACI)
El Papa Benedicto XVI reflexionó durante en el rezo del Ángelus dominical en la necesidad de cultivar una conciencia  ética para lograr un nuevo equilibrio mundial que permita superar la crisis ecónomica que afecta a tantos países sin perjudicar a los más pobres.

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sábado, 13 de noviembre de 2010

PRESENTAN NORMA ISO 26000 DE RESPONSABILIDAD SOCIAL EN PARAGUAY

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Escrito por jotaefe   
Viernes 12 de Noviembre de 2010 00:04


La norma internacional ISO 26000, sobre la responsabilidad social, fue presentada en Paraguay, bajo los auspicios de la Asociacion de Empresarios Cristianos (Adec) y la Asociacion Paraguaya para la Calidad (APC).

El experto Fernando Parada Montero, que presento la norma la noche del miercoles, dijo a Notimex que ``esta es una guia de aplicacion voluntaria, que establece pautas de actuacion, en areas relacionadas con responsabilidad social, medio ambiente, derechos humanos, o de los consumidores''.

Parada Montero, gerente general del Centro Vincular de la Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso (Chile), resalto que en su elaboracion Participaron 470 expertos de 99 paises y 42 organizaciones internacionales.

Por su parte, el gerente de la APC, Ignacio Camacho, indico que ``la nueva norma fue muy esperada y es una guia muy util tanto para el sector privado como publico, que deben considerar seriamente su aplicacion en varios campos''.

Anadio que ``para poder decir que uno aplica la ISO 26000 de responsabilidad social, debe considerarse aspectos muy sensibles como el comportamiento etico, el principio de legalidad, derechos humanos, practicas laborales y otros aspectos vinculados''.

Senalo que ``esta es una norma de gestion para quienes quieran ser socialmente responsables y tener practicas realmente responsables, no es certificable como la norma ISO 9001, es de aplicacion voluntaria''.

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La norma internacional ISO 26000, sobre la responsabilidad social, fue presentada en Paraguay, bajo los auspicios de la Asociacion de Empresarios Cristianos (Adec) y la Asociacion Paraguaya para la Calidad (APC).

El experto Fernando Parada Montero, que presento la norma la noche del miercoles, dijo a Notimex que ``esta es una guia de aplicacion voluntaria, que establece pautas de actuacion, en areas relacionadas con responsabilidad social, medio ambiente, derechos humanos, o de los consumidores''.

Parada Montero, gerente general del Centro Vincular de la Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso (Chile), resalto que en su elaboracion Participaron 470 expertos de 99 paises y 42 organizaciones internacionales.

Por su parte, el gerente de la APC, Ignacio Camacho, indico que ``la nueva norma fue muy esperada y es una guia muy util tanto para el sector privado como publico, que deben considerar seriamente su aplicacion en varios campos''.

Anadio que ``para poder decir que uno aplica la ISO 26000 de responsabilidad social, debe considerarse aspectos muy sensibles como el comportamiento etico, el principio de legalidad, derechos humanos, practicas laborales y otros aspectos vinculados''.

Senalo que ``esta es una norma de gestion para quienes quieran ser socialmente responsables y tener practicas realmente responsables, no es certificable como la norma ISO 9001, es de aplicacion voluntaria''.

   

PRESENTAN NORMA ISO 26000 DE RESPONSABILIDAD SOCIAL EN PARAGUAY

 

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Viernes 12 de Noviembre de 2010 00:04

 

La norma internacional ISO 26000, sobre la responsabilidad social, fue presentada en Paraguay, bajo los auspicios de la Asociacion de Empresarios Cristianos (Adec) y la Asociacion Paraguaya para la Calidad (APC).

El experto Fernando Parada Montero, que presento la norma la noche del miercoles, dijo a Notimex que ``esta es una guia de aplicacion voluntaria, que establece pautas de actuacion, en areas relacionadas con responsabilidad social, medio ambiente, derechos humanos, o de los consumidores''.

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Por su parte, el gerente de la APC, Ignacio Camacho, indico que ``la nueva norma fue muy esperada y es una guia muy util tanto para el sector privado como publico, que deben considerar seriamente su aplicacion en varios campos''.

Anadio que ``para poder decir que uno aplica la ISO 26000 de responsabilidad social, debe considerarse aspectos muy sensibles como el comportamiento etico, el principio de legalidad, derechos humanos, practicas laborales y otros aspectos vinculados''.

Senalo que ``esta es una norma de gestion para quienes quieran ser socialmente responsables y tener practicas realmente responsables, no es certificable como la norma ISO 9001, es de aplicacion voluntaria''.

 

 

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Viernes 12 de Noviembre de 2010 00:04


La norma internacional ISO 26000, sobre la responsabilidad social, fue presentada en Paraguay, bajo los auspicios de la Asociacion de Empresarios Cristianos (Adec) y la Asociacion Paraguaya para la Calidad (APC).

El experto Fernando Parada Montero, que presento la norma la noche del miercoles, dijo a Notimex que ``esta es una guia de aplicacion voluntaria, que establece pautas de actuacion, en areas relacionadas con responsabilidad social, medio ambiente, derechos humanos, o de los consumidores''.

Parada Montero, gerente general del Centro Vincular de la Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso (Chile), resalto que en su elaboracion Participaron 470 expertos de 99 paises y 42 organizaciones internacionales.

Por su parte, el gerente de la APC, Ignacio Camacho, indico que ``la nueva norma fue muy esperada y es una guia muy util tanto para el sector privado como publico, que deben considerar seriamente su aplicacion en varios campos''.

Anadio que ``para poder decir que uno aplica la ISO 26000 de responsabilidad social, debe considerarse aspectos muy sensibles como el comportamiento etico, el principio de legalidad, derechos humanos, practicas laborales y otros aspectos vinculados''.

Senalo que ``esta es una norma de gestion para quienes quieran ser socialmente responsables y tener practicas realmente responsables, no es certificable como la norma ISO 9001, es de aplicacion voluntaria''.

 
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jueves, 11 de noviembre de 2010

¿Ha cambiado la crisis económica a la RSE?

Numerosos expertos se darán cita en el décimo Congreso Nacional del Medio Ambiente del 22 al 26 de noviembre

¿Ha cambiado la crisis económica a la RSE?

11/11/2010 10:48:00 ¿Cómo ha afectado la crisis económica a la posición que tenía la Responsabilidad Social en las empresas? Esta pregunta y sus respuestas marcarán uno de los grupos de trabajo del Conama 10, una cita con el desarrollo sostenible que tendrá lugar del 22 al 26 de noviembre el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

En esta nueva edición del Congreso Nacional del Medio Ambiente,
www.conama10.es, también se hablará de las posibilidades que ofrece aplicar verdaderas políticas de RSE como herramienta para ser más competitivos en un entorno empresarial tan complicado como el actual. La adopción de estas medidas tomadas por parte de la propia dirección parece ser parte de la solución a algunos errores del pasado. Sin embargo, aún son muchas las empresas que la siguen utilizando como una forma de maquillarse, según avanza el grupo de trabajo.

"Entendemos que, hasta ahora, en lo que se refiere a España, la evolución de la RSE ha sido más bien cosmética, siguiendo una estrategia reactiva enfocada al cumplimento y la supervivencia. Si continuamos por este camino, la RSE aportará cada vez menos valor y pasará a ser un mero ejercicio de reporting, quizás regulado, pero alejado del objetivo principal, que es el desarrollo sostenible", explica el profesor de finanzas de la Universidad de Santiago de Compostela y coordinador de este grupo de trabajo, Juan Piñeiro.

Y es que, según explica el experto, la RSE y la apuesta empresarial por un desarrollo sostenible no debe ser entendido por las empresas como una partida de gasto sino como una creación de valor sostenido: "En algunos casos empresariales el medio ambiente hay que verlo en términos coste – beneficio". Un ejemplo claro en este sentido puede ser el vertido de BP en el golfo de México.

La vía que propone el grupo de trabajo que publicará sus conclusiones en el próximo Conama pasa, por el contrario, por la inversión cada vez más activa en políticas de RSE. "Aquellas empresas que invierten en ella controlan mejor todos sus riesgos: el riesgo económico, el financiero, el social, el reputacional y el medioambiental", y esto acaba haciendo que la empresa sea más competitiva frente al resto.

Vistos los beneficios de todo tipo de estas políticas, ¿por qué no regularlo? Piñeiro no cree que la solución pase por la imposición de leyes: "Se necesita pro acción por parte de las corporaciones. Desde el Gobierno se puede instar, impulsar, pero no obligar, ya que no se pude nunca olvidar el carácter de revelación voluntaria de información que subyace en la RSE. Las empresas deben, por tanto, actuar a favor del desarrollo sostenible como apuesta estratégica".

La ISO 26000, una prueba de que algo se está moviendo
La reciente aprobación de la ISO 26000 sobre Responsabilidad Social, la norma SG21, el nuevo GRI3 o las líneas directrices de la OCDE para el Buen Gobierno de las Empresas Multinacionales son la prueba de que algo se está moviendo en el plano internacional, pero en España aún estamos lejos de otros países como puede ser el Reino Unido. Así lo constata el hecho de que en 2009 sólo el 55% de las empresas del Ibex 35 contara con un plan de RSE definido y aprobado al máximo nivel, según el último informe sobre la materia publicado en España por la fundación Alternativas.

En este sentido, el coordinador del grupo y experto en la materia recalca: "La RSE no es presentar una memoria ni tampoco debe entenderse como una mera herramienta de comunicación. La RSE no es invertir de forma filantrópica y nada más. Es aplicar una metodología de creación de valor a través de indicadores medioambientales, sociales (informar de forma transparente de casos de mobbing o acoso), y económicos.", la RSE es, en definitiva, actuar de dentro a fuera, desde la organización al mercado con inteligencia ecológica.

RSE. Buen Gobierno y Reputación: Responsabilidad Social

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miércoles, 10 de noviembre de 2010

penalizar a aquellas compañías cuyo desempeño social, ambiental o en cuestiones éticas no les parezca adecuado.

Los españoles no se sienten informados sobre las iniciativas RSE de las compañías, según un informe de KPMG

Los españoles reciben información `insuficiente o irrelevante´ sobre las políticas de RSE

10/11/2010 08:00:21 Pese a que las compañías españolas actúan de un modo más responsable actualmente que hace cinco años, la información hecha pública por las compañías en sus informes de RSE o sostenibilidad se percibe como insuficiente o irrelevante por la sociedad española, según recoge el informe de Fundación Alternativas con la colaboración de KPMG "Informe 2009. La Responsabilidad Social Corporativa en España: La RSC ante la crisis".

Dicho estudio, que pretende profundizar en el clima de opinión imperante con respecto a las prácticas en responsabilidad social corporativa de las compañías españolas, pone de manifiesto que, aunque la falta de comunicación es un punto flaco en las empresas españolas, puesto que la crisis de confianza sólo se podrá remontar mediante hechos contrastados, la RSE recibirá más atención por parte de la alta dirección de las empresas en los próximos tres años, con lo que podría revertirse esta situación.

A pesar de la crisis económica y las encuestas de distintas instituciones y expertos, que reflejan un clima de pérdida de confianza, los encuestados por la Fundación Alternativas continúan reflejando que las compañías españolas son instituciones confiables. El desempeño de las compañías está especialmente bien valorado en cuanto a seguridad de los productos y derechos humanos.

Una mayoría de consultados opina que, a pesar de la crisis económica que afecta al panorama internacional, las compañías españolas y las autoridades gubernamentales mantendrán o incrementarán su interés por todo lo relacionado con la RSE. En este sentido, el informe destaca que para prosperar y ser longevas, las empresas necesitan levantar la vista de la cuenta de resultados e involucrarse totalmente en la RSE. Aún así, sigue siendo un reto fundamental, como ya lo era en 2007, el arraigo de la responsabilidad social en la gestión de las compañías; confianza y transparencia deberían ir unidas en el objetivo común de la reactivación de la economía.

Ciudadanos, sectores y actores en el estudio
Por otra parte, los consultados continúan manifestándose dispuestos a penalizar a aquellas compañías cuyo desempeño social, ambiental o en cuestiones éticas no les parezca adecuado.

Por sectores, los que generan una mayor desconfianza son el inmobiliario y el de la construcción, situación probablemente ligada al contexto económico español. Por el contrario, los sectores con una mayor confianza son el sector del agua y el tecnológico.

Por su parte, las ONG, las instituciones internacionales y las instituciones públicas nacionales son los organismos que despiertan mayor confianza entre los encuestados. Los partidos políticos son las instituciones que gozan de menos confianza social. Los académicos, profesores universitarios y la prensa especializada son las fuentes de información sobre RSE más fiables.

En cuanto a los asuntos que deberían hoy estar presentes en la agenda de RSE de las compañías, los encuestados destacan tres: el buen gobierno, la ética y la integridad.

RSE. Buen Gobierno y Reputación: Responsabilidad Social
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lunes, 8 de noviembre de 2010

consulta


Presidente Piñera lanza agenda para potenciar crecimiento económico

La iniciativa contiene tres grandes ejes centrados en el aumento de la inversión, la productividad y del empleo,  todo ello con el objetivo que Chile alcance el desarrollo a fines de esta década.

por Francisca Moreno Schwerter - 08/11/2010 - 11:35
AUDIOS
  • Escucha al Presidente Sebastián Piñera

El Presidente de la República Sebastián Piñera encabezó hoy el lanzamiento de la agenda gubernamental "Chile país desarrollado: más oportunidades y mejores empleos", que apunta a potenciar el crecimiento de nuestra economía, aumentar la productividad, y contar con empleos de calidad para alcanzar el desarrollo a fines de esta década.

Junto a los ministros de Hacienda, Felipe Larraín; de Economía, Juan Andrés Fontaine, y del Trabajo, Camila Merino, el mandatario presentó esta mañana una agenda que representará la hoja de ruta para los próximos años.

Esta agenda de trabajo, coordinada por el Ministerio de Hacienda, tiene tres grandes ejes: aumento de la capacidad de la inversión de la economía, crear más y mejores empleos, e incrementar la productividad.

Las iniciativas incluidas en este documento son múltiples. Desde estímulos para la pequeña y mediana empresa, la reforma al mercado de capitales del Bicentennario y la modernización del Estado, hacia iniciativas pro empleo y medidas de fomento a la inversión y a la innovación, entre otras.

DESARROLLO SUSTENTABLE

El presidente Sebastián Piñera dijo que Chile pase a ser país desarrollado no significa sólo alcanzar un nivel de ingreso per cápita similar al de algunos países europeos, sino que es necesario lograr un desarrollo integral y sustentable, dijo el mandatario.

Piñera dijo que un paso trascendental es derrotar la pobreza y encomendó al actual ministro de Mideplan, Felipe Kast, que en el nuevo ministerio de Desarrollo Social implemente el ingreso ético familiar, que, según Piñera se debería comenzar a entregar a partir de marzo de 2011.

A la vez, el mandatario dijo que seguirá estimulando la creación de empleo, con énfasis en el mercado laboral femenino y de los jóvenes.

Piñera dijo que los pilares del desarrollo, estabilidad política y económica, además de la igualdad de oportunidades ya fueron logrados y hay que mantenerlos. Pero es necesario crear cuatro nuevos fundamentos. Mejorar el capital humano a través de la educación; Dar un salto en ciencia y tecnología; Una cultura de la innovación y el emprendimiento y finalmente una sociedad más flexible, para adecuarse a los cambios de los tiempos modernos.

En este último punto, Piñera adelantó que espera un cambio profundo hacia una mejora en el Estado y una flexibilización de la sociedad.

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Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
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jueves, 4 de noviembre de 2010

RSE Caldas diseñó un observatorio virtual de Responsabilidad Social Empresarial

RESPONSABILIDAD SOCIAL
Caldas diseñó un observatorio virtual de Responsabilidad Social Empresarial
 
Teresita Celis - 0 Comentarios
Publicado: 04.11.2010
Manizales.  Un centro de pensamiento, dedicado al estudio, análisis, debate de ideas, comprensión, formación y reflexión en temas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), se puso en vigencia en Caldas.

Se trata del Observatorio de Responsabilidad Social Empresarial (Orse), una estrategia montada por actores públicos, privados y la academia, dentro del programa Caldas Territorio Socialmente Responsable, que tiene entre sus herramientas una plataforma virtual
que permite la interacción y el acceso de las personas, empresarios o diversas organizaciones al programa.

Este es un colectivo (grupo motor) que compone varias entidades regionales (empresas, gremios, universidades y entes territoriales, entre otras) liderado por la Andi Caldas y que recibió la transferencia de metodología y modelos de la Agencia Alemana GTZ para el montaje del observatorio.

Según dijo una de las coordinadoras del programa de la Cámara de Comercio de Manizales, Adriana Mejía , la herramienta busca no sólo compartir las buenas prácticas de RSE que se están implementando las empresas de la región, en temas como los negocios inclusivos, sino que además, se interactúe con otros procesos que se están desarrollando en el país y Latinoamérica. Tiene también un componente de voluntariado corporativo al que se puede acceder a través de la plataforma o de las instituciones que hacen parte del colectivo.

"El portal permite de una forma pedagógica acceder a información sobre temas de RSE, conocer experiencias, vincularse a estos procesos y cómo participar y hay también informa sobre eventos de capacitación", sostuvo.

Entre los objetivos está, además, fomentar la participación y la cooperación entre los sectores público y privado y el tercer sector.

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Rodrigo González Fernández
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