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jueves, 24 de abril de 2008

rse: Has algo por el planeta en tu empresa Regresar

 
RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA
 

a  consecuencias de dañar el ecosistema". – Martínez Muñoz

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Has algo por el planeta en tu empresa
Regresar
"La salud y calidad de vida son las consecuencias de dañar el ecosistema". – Martínez Muñoz

Por: VÍCTOR SOTO

Los resultados de las presiones que el ser humano ha ejercido al planeta mediante la industria han traído como consecuencia la presencia del dengue, eventos climatológicos extremos, y cambio climático, por mencionar algunas.

La Facultad de Ingeniería y Arquitectura junto con la Dirección de Posgrado de nuestra Universidad presentaron la conferencia "Ecología y Desarrollo integrados a la Responsabilidad Social Corporativa" teniendo como conferencista a Alfonso Martínez Muñoz, integrante de la Fundación Mundo Sustentable y catedrático de Maestría en UR.

Debido a que el planeta es un solo ecosistema, y lo que hoy en día pase en diferentes puntos impacta en todas sus áreas, se ha construido una mayor comunicación y alianzas para revertir estos resultados. Aquí es en donde las empresas juegan su papel.

Las organizaciones ahora se preocupan por el medio ambiente y los recursos naturales. Las leyes lo establecen en el contexto de una nueva ética empresarial. La responsabilidad Social Corporativa (RSC) incluye un proceso voluntario para crear un medio ambiente menos dañado.

Los beneficios de una mayor sensibilización ambiental en las corporaciones son: la reducción de los costos de residuos, el acceso a mercados más exigentes, la mejora de la imagen de la empresa, así como la permición del desarrollo de mejores técnicas y el funcionamiento en la propia corporación.

Es por eso que las asociaciones que son RSC además de contribuir al medio ambiente, financieramente ellas ganan también. Siendo un negocio redondo, cada vez más y más compañías se fijan la meta de acercarse a estas nuevas oportunidades

MÁS INFORMACIÓN, PINCHA AQUÍ

http://expresion.ur.mx/DesktopModules/ReadNews.aspx?newsid=2304&mid=176&tabindex=0&subtabindex=-1

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Rodrigo González Fernández
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CULTURA DE LA INNOVACION

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL
Asecam apoya la innovación en la gestión empresarial
24.04.08 - 
El gran potencial de las nuevas herramientas tecnológicas, unido a las importantes perspectivas de crecimiento de la actividad empresarial en la comarca son algunos de los aspectos que la Asociación de Empresarios del Camp de Morvedre (Asecam) está impulsando a través de la innovación como parte fundamental para la gestión de las empresas.

En este sentido, la asociación ha asistido a la presentación del Proyecto Innocámaras, el I Foro de Innovación de la Comunidad Valenciana, haciendo evidente "su compromiso con el impulso de la actividad empresarial y dejando de manifiesto la estrecha relación que existe con la Cámara de Comercio de Valencia, con la que se han firmado diversos acuerdos para colaboración en áreas como formación o innovación. 

Asecam trabaja en la búsqueda de ayudas dirigidas especialmente a las pymes para que puedan adaptar sus procesos, y asesorarse en la asistencia técnica necesaria. "Debemos empezar a ser conscientes de que un mayor contenido tecnológico significa, en el mundo empresarial, un mayor valor añadido", señalo el presidente, Simón Montolío. "Las empresas del Camp de Morvedre hemos de ser las primeras en incorporar la 'Cultura de la Innovación', del mismo modo que lo hemos sido en materia de Responsabilidad Social", destacó
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miércoles, 23 de abril de 2008

que entendemos por empresa social

Alimerka, empresa social
La Fundación de la principal cadena de alimentación de la región lleva invertidos 600.000 euros en actividades solidarias
  
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Oviedo
Alimerka, la mayor cadena de supermercados de la región y una de las empresas que más volumen de empleo sostiene en Asturias, es también una compañía con una clara vertiente social. A través de la Fundación Alimerka, este grupo empresarial ha desembolsado 600.000 euros en los últimos cuatro años para el desarrollo de distintas actividades de carácter social, como el mecenazgo, premios escolares, apoyo de colectivos necesitados o programas de ayuda a los propios trabajadores para conciliar la vida laboral y familiar. La Fundación Alimerka, que ayer presentó sus resultados, también ha conseguido que 1.083 empleados de los más de cinco mil asalariados que posee la empresa se impliquen económicamente en el sostenimiento de sus actividades, de tal modo que a cada aportación económica del trabajador le sigue un desembolso igual por parte de la empresa.
«La implicación de los trabajadores en las actividades de la Fundación llega al 22 por ciento de la plantilla. Es muy alta. El nivel de colaboración en este tipo de iniciativas en otras empresas del sector ronda el 10 o el 12 por ciento de la plantilla», indicó Luis Noé Fernández, presidente de Alimerka en el acto de presentación de los resultados de esta entidad de carácter social.
A las aportaciones económicas de la empresa y de los propios empleados de la compañía se unen también las de los propios clientes, que ceden los puntos obtenidos durante sus compras para que sean destinados a actividades de carácter solidario. Estas «donaciones» de los clientes supusieron el pasado año un total de 45. 000 euros.
La Fundación Alimerka comenzó su actividad en abril del año 2004 con la clara intención de «vincular los recursos humanos con la responsabilidad empresarial del grupo». La labor desarrollada desde entonces ha sido muy variopinta, pero fundamentalmente se ha centrado en cuatro líneas de actuación: la educación y cultura, con el patrocinio de distintos premios de investigación o de rendimiento académico; la formación y el empleo, con el desarrollo de distintos programas de inserción laboral, como el llevado a cabo con personas con síndrome de Down que fueron empleadas como ayudantes de panadería en distintas tiendas de Alimerka; la acción social y ambiental y, finalmente, la acción social y educativa dentro del ámbito de la empresa, con la convocatoria anual de becas y ayudas al estudio para los hijos de los trabajadores del grupo, ayudas para tratamientos de logopedia y terapias psicopedagógicas, la organización anual de campamentos de verano para los hijos de los empleados o la convocatoria anual de ayudas a la compra de la primera vivienda. Entre las medidas previstas para este año están las ayudas a la conciliación laboral, con becas de guardería para madres empleadas.

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martes, 22 de abril de 2008

CHILE: RSE: DIPLOMADO DEL PACTO GLOBAL

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL

RSE: DIPLOMADO DEL PACTO GLOBAL

Enviado por Pablo el 18/04/2008 a las 1:30

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Ya están abiertas las inscripciones al Diplomado en Responsabilidad Social que ofrece el Pacto Global en Chile en conjunto con la Universidad Andrés Bello. Es posible inscribirse a este módulo de Implementación Práctica y después continuar con los otros dos

Fechas:

Mayo a Julio 2008.

Lugar

Fernández Concha 700, Campus Casona de Las Condes, Las Condes altura 13.500. (estacionamiento incluido)

Horario

Martes y jueves de 19:00 a 21:00 hrs. (18 sesiones).

 

Información e inscripciones:

Programa de Artes Liberales Universidad Andrés Bello
Teléfonos: 6618624 – 6618620 – 6618537.

Raquel Frías:       raquelfrias@unab.cl
Carolina Villouta: cvillouta@unab.cl

 

MÓDULO III: IMPLEMENTACIÓN PRÁCTICA

 

INTRODUCCIÓN

Este diplomado, ha contado con un primer módulo teórico denominado "La Responsabilidad Social, un desafío para el desempeño profesional Contemporáneo", y un segundo módulo, orientado al estudio de casos reales de adopción del enfoque de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en la empresa.

El tercer módulo del diplomado en RSE, consistirá en el desarrollo de un trabajo práctico en el que cada ejecutivo de empresa o asistente al diplomado, aplicará en su propia organización una metodología de RSE expuesta por un conjunto de consultores especialistas en el tema. Esta metodología, se basa en la desarrollada por la iniciativa público-privada de la Diputación de Vizcaya (España) llamada Xertatu, que por fases,  permite integrar el enfoque de RSE en la organización (real o teórica). La construcción y exposición de este trabajo permitirá a los participantes optar al diplomado de RSE tras una evaluación de su calidad por parte del comité de consultores.

FUNDAMENTOS DEL MÓDULO III:

En el transcurso de los últimos años, la Responsabilidad Social de las Empresas ha adquirido una gran popularidad, a la vez que ha sido fuente de un intenso debate sobre su significado e implicaciones.

Esta evolución, es reflejo de una creciente sensibilidad sobre la importancia de este nuevo reto para las empresas, pero también de la dificultad de enfocar la puesta en práctica de un concepto que incide directamente sobre la posición de la empresa en la sociedad.

En este contexto, van surgiendo algunas bases de consenso para el desarrollo de la RSE. El primer elemento de acuerdo es la asunción de dos condiciones de partida intrínsecamente ligadas a la RSE: la voluntariedad y la competitividad. La RSE se plantea como una apuesta asumida de forma voluntaria por las empresas para implantar acciones que superan el mínimo legal exigido, pero que, necesariamente, debe ser compatible con la competitividad de las empresas en un entorno de exigencia creciente.

El segundo elemento de consenso es la identidad de la RSE y la sostenibilidad o el desarrollo sostenible, entendido en su triple vertiente (desarrollo económico, social y medioambiental).  La RSE es entendida como la responsabilidad que las empresas comparten con el resto de los agentes (gobierno, ciudadanía, sociedad civil…) para que la sostenibilidad sea una realidad.

En tercer lugar, se ha asumido de forma generalizada que la orientación de la empresa hacia la sostenibilidad pasa necesariamente por el diálogo con losgrupos de interés de las empresas, la consideración de sus expectativas y la respuesta equilibrada a estas expectativas.

No cabe duda, que realizar una lectura de estas claves, desde la posición particular de cada empresa, grande o pequeña, no es una tarea sencilla ya que implica conocer cuáles son los retos fundamentales para el desarrollo sostenible de los lugares sobre los que tienen impacto y, en consecuencia, cómo debe reaccionar para responder a esos retos y cómo puede aprovechar lasoportunidades que se derivan de ello.

La voluntariedad implícita en la RSE ofrece un campo abierto a la creatividad y a la innovación de las empresas para dar respuesta al reto de encontrar su contribución al "equilibrio sostenible" pero, al mismo tiempo, no ofrece un camino nítido para que las empresas encuentren las vías adecuadas que permitan llevar la sostenibilidad a la práctica.

Por ello, tender hacia la sostenibilidad será más sencillo si las empresas tienen acceso a métodos, sistemas, apoyos o ayudas. Gestionar la RSE puede ser complejo si no se encuentran las herramientas que sostengan la apuesta de la empresa por ella.

Tomando como referente los puntos de consenso descritos anteriormente,  la metodología de Xertatu esta orientada a entender la RSE como un proceso de mejora continua, que redunde en el beneficio de todos los grupos de interés de la empresa, ofreciendo en cada fase de su metodología a los participantes del diplomado, herramientas prácticas para la elaboración de un plan de acción.

OBJETIVO GENERAL

 

Aplicar los conocimientos, técnicas y habilidades adquiridos a lo largo del diplomado en RSE a través del desarrollo de un trabajo práctico de elaboración de un plan estratégico de RSE individual basado en una metodología adaptada al contexto nacional.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Ser capaz de responder a las preguntas siguientes en la organización a la que queremos incorporar el enfoque de RSE:

- ¿En qué áreas o actuaciones debemos ser responsables?
- ¿Con quién? ¿Ante qué personas o colectivos?
- ¿Para qué? ¿con qué objetivo?
- ¿Cómo podemos hacerlo visible? Y ¿cómo aprender de nuestras actuaciones?

Se considerará en todo momento que la RSE no puede ser algo desligado de los ejes fundamentales de la empresa. Uno de los puntos clave de la gestión de la responsabilidad social es formalizarla de manera sistemática y estratégica. La RSE debe ir ligada a la estrategia de la empresa.

PERFIL DE LOS PARTICIPANTES

El Seminario está orientado a profesionales de empresas responsables de diseñar e implementar programas de RSE en su empresa u organización.

METODOLOGÍA

  • 18 sesiones de dos horas combinando metodologías participativas y experienciales, a través de casos prácticos, trabajos y exposiciones grupales.
  • Los participantes expondrán sus trabajos durante el programa y entregarán un trabajo final para su evaluación.

 

EVALUACIÓN

El comité de consultores expertos evaluará cada trabajo, considerando la coherencia, pertinencia e innovación de cada proyecto y cada exposición, así como el nivel de participación en el proceso de aprendizaje.

PROGRAMA

El Programa será gestionado por tres consultores y expertos en RSE, que mostrarán las herramientas y entregarán material didáctico de la metodología por fases y guiarán y apoyarán los trabajos individuales.

- Fase 0. Arranque
Fechas: Martes 13 y Jueves 15 Mayo de 2008
  
- 
Fase 1. Análisis del Punto de Partida
Fechas: Martes 20 y Jueves 22 Mayo de 2008

- 
Fase 2. Diagnóstico en RSE
Fecha: Martes 27 y Jueves 29 Mayo de 2008

- 
Fase 3. Planificación en RSE
Fecha: Martes 3  y Jueves 5 Junio de 2008

- Fase 4. Ejecución
Fecha: Martes 10 y Jueves 12 de Junio de 2008

- Fase 5. Evaluación
Fecha: Martes 17 y Jueves 19 de Junio de 2008

- Fase 6: Comunicación y Rendición de Cuentas y Aprendizaje
Fecha: Martes 24 y Jueves 26 Junio de 2008

Sesiones de Exposición de Trabajos 
Fecha: Martes 1 y Jueves 3 de Julio de 2008

Sesiones de Exposición de Trabajos
Fecha: Martes 8 y Jueves 10 de Julio de 2008

Sesiones de Exposición de Trabajos
Fecha: Martes 15 y Jueves 17 de Julio de 2008

Currículum Vitae Consultores:

NELSON NUÑEZ VIDAL
Licenciado en Geografía de la Universidad de Chile, Magíster en Estudios Internacionales y Desarrollo de la Universidad Autónoma de Barcelona, Diplomado en Desarrollo Local del CEMCI (España) y Certificado en Ciudadanía Corporativa del Center for Corporate Citizenship del Boston College, con vasta trayectoria internacional como Director de Asuntos Internacionales, Secretario Ejecutivo, Analista de Coyunturas Económicas y Políticas, y Responsable de Desarrollo Local y Relaciones Internacionales, de diversas instituciones en Chile y España. Experiencia en la generación de planes estratégicos; en la prestación de asesorías y desarrollo de herramientas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE); en el estudio de coyunturas económicas; en la confección de reportes de sustentabilidad y proyectos; relaciones con medios de comunicación nacionales e internacionales; y en el manejo de relaciones con organismos multilaterales.

CLAUDIA RAFFO MENDOZA
Certificación Avanzada como Coach Ontológico de The Newfield Network, Master (c) en  Comportamiento y Desarrollo Organizacional y Diplomado en Comunicación Corporativa en la Universidad Diego Portales y Licenciada en Lingüística de la Universidad de Chile. Ha diseñado, desarrollado e implementado programas de comunicación, liderazgo, empoderamiento y fortalecimiento de equipos desde el desarrollo de habilidades y competencias directivas. Veinte años de experiencia en el área de Aprendizaje, Metodologías y Diseños Curriculares en organizaciones ligadas a la educación superior. Asesora del Ministerio de Educación durante 3 años en desarrollo profesional y evaluación de competencias en mallas curriculares para la formación superior.
Consultora y cargos directivos en instituciones locales e internacionales. Ha desarrollado e implementado intervenciones en Codelco, Electroandina, Ecohome, Enjoy, Parque Del Mar, Pearson Educación, Escuela Militar. Ha trabajado en el Instituto Chileno Norteamericano, Manpower, Raffo Resources, y el New York State County School System.

PABLO VILLOCH BAYOD
Licenciado en Dirección de Empresas por la Universidad de Deusto, especializado en International Management en el Instituto Tecnológico de Monterrey ITESM, con postgrados en Estudios Interculturales y Desarrollo Local en la Universidad de Playa Ancha, en Comercio Exterior en la Cámara de Comercio de Bilbao, y Relaciones Internacionales en la Universidad Alberto Hurtado. Gracias a la beca de la Cátedra UNESCO de Formación de Capital Humano para América Latina, trabajó en la Fundacion Vasco Chilena para el Desarrollo, en proyectos de cooperación internacional. Ha trabajado como consultor y facilitador en numerosos proyectos de desarrollo organizacional, desarrollo local sostenible y responsablidad social con empresas nacionales y multinacionales, pymes, instituciones públicas y ONGs en Chile, Ecuador, México, Colombia y EE.UU. Ademas de ser miembro de AIESEC, SIETAR y de la Red Global de Facilitadores al Servicio de la Comunidad, ha colaborado en diferentes iniciativas de voluntariado en Europa y América Latina.

 

INFORMACIÓN GENERAL

Precio

CH$ 280.000

Código SENCE:

en trámite.

Formas de pago

4 cheques, o contra factura en caso de empresas.

Descuentos

20% de descuento para miembros del Pacto Global.

Certificación

Los participantes que asistan al 80% de las clases, recibirán un diploma de certificación.
Quienes realicen los 3 módulos obtendrán el Diplomado en RSE.

Fecha Inicio-término

Mayo-Julio 2008.

Lugar

Fernández Concha 700, Campus Casona de Las Condes, Las Condes altura 13.500. (estacionamiento incluido)

Horario

Martes y jueves de 19:00 a 21:00 hrs. (18 sesiones).

 

Información e inscripciones:

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Teléfonos: 6618624 – 6618620 – 6618537.

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lunes, 21 de abril de 2008

Patricia Politzer enjuicia primera Cuenta de Responsabilidad Social del Ejército

Patricia Politzer enjuicia primera Cuenta de Responsabilidad Social del Ejército

Patricia PolitzerPatricia Politzer.

Por Patricia Politzer, periodista, miembro del directorio del Capítulo Chileno de Transparencia Internacional. 
El texto corresponde al análisis que hizo durante la presentación del Primer Reporte de Responsabilidad Social del Ejército el pasado 12 de diciembre.
De: CiperChile.cl (Los subtítulos son de ZonaImpacto.cl
)

Agradezco al Ejército el privilegio de comentar este Primer Reporte de Responsabilidad Social. Sospecho que muchos de ustedes están sorprendidos ante mi presencia en este podio. Lo cierto es que la más sorprendida soy yo.

Soy miembro del directorio del Capítulo Chileno de Transparencia Internacional, pero no soy especialista en Responsabilidad Social y mucho menos en Defensa. Tampoco soy particularmente amiga de las Fuerzas Armadas, por el contrario, durante gran parte de mi vida he sido muy crítica frente a su actuar.

En esta oportunidad, supongo que el Ejército pensó en mí como periodista. Asumo, entonces, que corresponde hablar desde esa posición.

Ejército querido

Los periodistas -a diferencia de los sociólogos- entregamos la conclusión al comienzo. Es lo que llamamos el titular, la noticia. Esta mañana, al dar a conocer su Primer Reporte de Responsabilidad Social, el Ejército dio un paso más en su deseo de ser querido por la ciudadanía.

Sin duda una noticia curiosa. En el inconsciente colectivo, los ejércitos están para ser temidos y no amados. Sin embargo, el Ejército de Chile lleva varios años empeñado en ser comprendido, respetado, valorado y querido por todos los chilenos. Así se establece en numerosos documentos oficiales. En este informe, se reitera una vez más que el Ejército se reconoce como una empresa con 16 millones de accionistas a los que debe rendirle cuentas sobre su quehacer.

Este Reporte de Responsabilidad Social se elaboró en base a las normas establecidas por el Global Reporting Iniciative, una institución independiente y respetada internacionalmente, que nació al amparo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente a fin de incrementar la calidad de las memorias de sostenibilidad.

Este no es un dato menor. Para cualquier organización se trata de una tarea compleja. Al Ejército nadie se la pidió. La Responsabilidad Social es un tema cada vez más relevante en el mundo empresarial, pero, al menos hasta ahora, no es una práctica que se haya puesto de moda entre las Fuerzas Armadas.

El Ejército cuenta con una Memoria Anual, con diversas publicaciones y, por cierto, con un sitio web, para que los interesados puedan informarse sobre los temas más diversos. Hoy se están comprometiendo, además, a contarnos -cada dos años- qué están haciendo en el ámbito económico, social y ambiental. Se trata de tareas a las cuales el Ejército no está obligado, pero que sus altos mandos consideraron como un compromiso ético frente a la sociedad chilena del siglo XXI.

Son actividades que dan cuenta de un Ejército que no volvió a los cuarteles para vivir como lo hacía antes de la dictadura. Son tareas que muestran un Ejército que desea insertarse activamente en la sociedad, más allá de que vivan en poblaciones militares y de que su profesión les otorgue beneficios que otros servidores públicos no tienen, como ocurre con la salud y la previsión.

Buenas prácticas comunitarias

En ciertos capítulos, el Reporte podría confundirse con el de una aplicada ONG. Se informa, por ejemplo, sobre la igualdad de género, adquisiciones a través de ChileCompra, recuperación de aguas servidas, reducción del consumo energético, iniciativas para la conservación de la biodiversidad y numerosos misiones de paz en el extranjero.

En síntesis, buenas prácticas comunitarias de un Ejército que busca ser querido.

El Reporte constituye, sin duda, un importante ejercicio de transparencia. Y es que para ser queridos tenemos que sacarnos las máscaras y mostrarnos tal como somos. El ex comandante en jefe, Juan Emilio Cheyre, solía decir que el Ejército debe desnudarse ante los chilenos. No parece una frase muy marcial, pero da cuenta de la fuerza con que el general quería que todos entendieran la importancia de la transparencia en el proceso de transformación del Ejército.

La transparencia es un factor clave en la convivencia democrática. Sin embargo, no es cosa fácil. Bien lo sabemos los periodistas cuando intentamos que se cumplan las disposiciones sobre acceso a la información.

Hace tres años, reporteando para mi último libro, decidí probar cuán transformado y transparente estaba el Ejército. El general Cheyre no dudó en autorizarme a visitar cualquier unidad y para hablar con quién quisiera.

A través de múltiples visitas y entrevistas, comprobé que el Ejército estaba en un proceso de cambio que iba mucho más allá de la modernización de los regimientos o la creación de un cuerpo de soldados profesionales. Saber que desde 1990 los generales disminuyeron de 45 a 36 o que los regimientos pasaron de 71 a 41 no refleja el verdadero cambio.

Dificultad en el cambio cultural

Hace unos días, el general Oscar Izurieta reiteró sin eufemismos que el Ejército está empeñado en un cambio de paradigma. Un desafío ambicioso. Lograrlo implica un cambio cultural que no se produce de un día para otro.

En mis conversaciones con oficiales, suboficiales y soldados, en diferentes recintos militares, pude palpar la dificultad de ese cambio cultural. Sentí la fuerza de la vocación militar, capaz de mantenerse inalterable aunque el barco gire bruscamente en otra dirección; supe de las contradicciones que la mayoría tiene para asumir un pasado que se resiste a rechazar; escuché lugares comunes y explicaciones políticas que no se sustentan en ninguna realidad; oí comentarios absurdos frente a crímenes inconcebibles. Percibí la lealtad que se tiene con el alto mando, aunque no se comparta o no se entienda bien la nueva doctrina.

Conocí profesores que enseñan a los militares sobre Sócrates y sobre los derechos humanos. Supe que para los soldados de hoy la guerra es un fracaso y que su misión es no sólo mantener la paz sino que promoverla globalmente.

Recuerdo especialmente un almuerzo en la Escuela Militar con un grupo de cadetes mujeres. Para mi sorpresa no todas provenían de familias militares. Fue una conversación larga e intensa. Pasamos por las anécdotas, la soledad, los llantos ahogados de las primeras noches hasta las exigencias en los estudios y un agitado debate político, que incluyó -por cierto- las violaciones a los derechos humanos.

Con indignación, una de ellas precisó que todas habían nacido mucho después del golpe militar, "nos dejan estancados en el '73 ¡estamos en el 2005!" -me dijo categórica. En un tono más triste, otra contó que, al verla de uniforme, un niño se le acercó en la calle mientras su padre se apuraba a retirarlo, explicándole que tuviera cuidado porque -le dijo- "ellos matan a la gente".

Al terminar la reunión, me advirtieron sin tapujos que esperaban objetividad en mi libro. Obviamente lo que les preocupaba eran los temas políticos y de derechos humanos.

Espero haber cumplido, no sólo con ellas sino con todos los que en aquellos días me hablaron con honestidad y confianza.

Memoria del pasado y deseo del futuro

Todos quieren mirar hacia el futuro, dar vuelta la página como insisten una y otra vez. Desean ser parte de ese Ejército querido que promueve el alto mando. Pero los fantasmas del pasado tienen la mala costumbre de volver a presentarse con una u otra excusa.

Desde hace algunas semanas, creo entender mejor esta tensión entre pasado y futuro. Se lo debo al escritor mexicano Carlos Fuentes, que dictó recientemente una conferencia en la Biblioteca de Santiago.

A propósito de la literatura, señaló que el presente es ese instante en que se unen la memoria del pasado y el deseo del futuro. En esa conjunción surge la palabra del presente.

Esta reflexión de Carlos Fuentes, me hizo percibir que, por más genuino y potente que sea el deseo del alto mando por convertirse en un Ejército querido y respetado por todos, no podrá lograrlo sin continuar dedicándole atención y reconocimiento a los dolores del pasado. Pienso que sólo así las palabras de hoy tendrán la fuerza necesaria para dar los frutos esperados.

Como todo informe sobre Responsabilidad Social, el Reporte del Ejército se centra en el ser humano. Para explicar su relación con el desarrollo sostenible enfatiza la renovada valoración de la persona humana, sin discriminación de raza, sexo, creencia u opinión. Al mismo tiempo, subraya que en el mundo se extendieron principios universales como la democracia y el respeto a los derechos humanos.

Más actos simbólicos

Pero las palabras suelen no ser suficientes, pueden convertirse rápidamente en letra muerta. Las Fuerzas Armadas conocen bien la importancia de los símbolos. Y en esta perspectiva, no cabe duda de que el homenaje que el ejército le rindió al ex comandante en jefe, el general Carlos Prats, a los 30 años de su asesinato fue un hecho de especial trascendencia.

Así también, no deja de ser significativo que esta semana, en vez de conmemorar una muerte, el Ejército esté aquí entregando al país un Reporte de Responsabilidad Social.

Quizás se requieran más actos simbólicos como éstos para que el pasado, que vive en la memoria, se acomode en forma fluida con el deseo de futuro. Ese nexo parece ineludible para consolidar un auténtico cambio cultural.

La voluntad del alto mando parece inamovible en esa dirección. Su tarea no ha sido fácil ni exenta de riesgos. Los oficiales que impulsaron la transformación del Ejército iniciaron su obra con Pinochet en la comandancia en jefe, y en oposición a un cuerpo de generales duros que se disputaba la sucesión. El elegido fue el general Ricardo Izurieta, un oficial de carrera intachable. Como comandante en jefe debió enfrentar la larga crisis política de la detención de Pinochet en Londres, pero eso no le impidió desechar el continuismo e iniciar la transición hacia un Ejército coherente con los principios democráticos.

Los "oficiales del libro"

Dentro del Ejército, a los oficiales que lideran la transformación se les conoce como los "oficiales del libro". Se ganaron este apodo porque sumaron a su instrucción castrense una exigente formación académica. Son militares cultos, globalizados, con postgrados en Chile y en las mejores universidades del mundo, capaces de establecer relaciones de igual a igual con cualquier civil.

Su visión del Ejército para el Siglo XXI conlleva, entre otras cosas, el desafío modernizador, el respeto por la vida privada, la obligación ética y política de respetar los derechos humanos y la tesis de que el Ejército no es heredero de ningún gobierno.

Este Primer Reporte de Responsabilidad Social -el primero que emprende un ejército en el mundo- es un esfuerzo contundente en esa dirección. Sin embargo, un documento de esta naturaleza debe incluir también el reconocimiento de errores. En este punto, el Reporte parece débil. Se informa, por ejemplo, del daño causado al humedal de Lluta por un vehículo militar, de tres casos de abuso de autoridad, 24 casos de consumo de drogas y dos sumarios administrativos por faltas a la probidad.

Sin ser suspicaz, simplemente considerando el número de personas involucradas en el Reporte, intuyo que, estadísticamente, los errores publicados son escasos.

Para la inmensa mayoría de los seres humanos la autocrítica no es algo natural ni espontáneo. Sin embargo, esto es aún más difícil en una institución militar donde el ascenso -es decir el futuro profesional- depende de una calificación impecable.

Perry M. Smith, general en retiro de la Fuerza Aérea estadounidense decía que "hay personas que nunca mentirían en provecho propio, pero sí lo hacen en beneficio de la institución". Sospecho que ése concepto -el mentir o el callar, para no ser tan duros- requiere de una revisión. Asumir un error es una responsabilidad ética.

Jerarquía con discernimiento individual

Si el Ejército aspira a ser querido y respetado por el conjunto de la sociedad, el componente ético resulta esencial, y así lo establecen sus documentos oficiales.

Hoy los militares combinan su instrucción con una educación humanista. Entre ambas ha existido históricamente una cierta tensión. Muchos piensan que el pensamiento crítico, que surge del saber humanista, interfiere con la disciplina para cumplir órdenes. Esta idea, ampliamente discutida entre los teóricos, implica que el soldado que recibe educación humanista no podría diferenciar de manera correcta entre situaciones que exigen reflexión y aquellas que demandan acción.

Este es un concepto pobre de los militares. Pero es el pensamiento con el que se han justificado los mayores horrores del siglo XX. La peligrosa idea de estar obligado a cumplir una orden sin importar ni cuestionar su fundamento ético. Obedecer sin pensar puede llegar a ser inevitable en alguna situación extrema pero -en el siglo XXI- el mundo entiende que toda persona es responsable de su conducta.

En este punto, el Reporte de Responsabilidad Social reitera que el Ejército combina la disciplina y la jerarquía con la aplicación del discernimiento individual, con el buen criterio en el momento de tomar decisiones, y subraya también el derecho de todo subalterno de exponer su propio discernimiento y buen criterio.

Pero, por más que lo recalquen los instructivos, la disciplina militar y la necesidad de una hoja de vida intachable son cosa seria. Por lo tanto, es probable que, en este aspecto, el cambio cultural sea más complejo y la transformación requiera aún de más tiempo y mayores énfasis. En dos años más podremos comprobar si los soldados chilenos desarrollaron una mayor autocrítica y si se reconocen voluntariamente más equivocaciones en el quehacer cotidiano. Sería una buena señal de conducta ética y de discernimiento individual.

La mayor prueba

En el ámbito estrictamente militar, la tragedia de Antuco es hasta ahora la mayor prueba que han enfrentado los nuevos mandos. Ante una crisis de esa magnitud es muy fácil que se imponga la inercia de las prácticas históricas.

El destino suele jugar con la ironía. El general Cheyre insistió hasta el cansancio en que para mi libro debía visitar la Oficina de Información del Contingente. Quería que comprobara la preocupación y el trato respetuoso que se tenía hacia los conscriptos y sus familias.

El 18 de mayo de 2005 me encontraba entrevistándolo en su oficina cuando le dieron el primer aviso de que al parecer había un accidente grave en el regimiento de Los Angeles. Obviamente, la conversación quedó suspendida.

Desde ese momento, no sólo me conmoví con la horrenda tragedia de Antuco -como todos los chilenos- sino que, además, fui un testigo obsesivo de cómo el general Cheyre y sus encargados de comunicaciones se mantenían fieles a su política de transparencia.

La televisión mostraba a los familiares enardecidos pidiendo información y luego explicaciones. Los periodistas informaban sobre detalles horrendos e injustificables. La opinión pública supo casi de inmediato que el drama no fue responsabilidad del temido viento blanco sino de los errores cometidos en la instrucción de los conscriptos: vestimenta inadecuada, exigencias impropias para un contingente recién llegado, decisiones absurdas e inhumanas frente a un clima peligroso.

La política de transparencia fue criticada desde fuera por imprudente e insensible con quienes sufrían la tragedia. Dentro del Ejército, muchos oficiales -ofendidos por los ataques públicos- reclamaron un retorno a las fórmulas tradicionales de un Ejército capaz de restringir y controlar la información en forma estratégica, para evitar el daño institucional.

Pocas organizaciones han vivido una crisis como aquélla. Fue un duro examen para poner en práctica las buenas intenciones que se plasman con tanta facilidad en el papel.

Transparencia y la responsabilidad social

Napoleón decía que "tres diarios adversos son más peligrosos que mil bayonetas". Desde aquellos tiempos hemos aprendido que la verdad siempre se sabe y que ocultarla sólo provoca daños mayores.

El general Oscar Izurieta y su alto mando están convencidos de que ése es el camino a seguir y que no habrá vuelta atrás. Aseguran que Chile tiene un Ejército republicano que ha vivido una verdadera revolución, que ya no depende de la voluntad y visión de un comandante en jefe sino de una doctrina que está totalmente institucionalizada.

La transparencia y la responsabilidad social son parte esencial de esta nueva doctrina. Sin embargo, para que éstas tengan un efecto cierto se requiere de una contraparte que controle y pida cuentas. En una sociedad democrática, esa responsabilidad recae en nosotros, los civiles, más allá de las autoridades de gobierno. Como señala el fallecido militar y diputado español, Julio Busquets, en la medida en que el Ejército esté fuertemente unido a la ciudadanía será muy difícil que alguien logre usarlo en su contra.

Dije hace un momento que el Ejército sabe de símbolos. Al invitar a una periodista a comentar su Primer Reporte de Responsabilidad Social imagino que están llamando a la ciudadanía a leerlo, a comprenderlo y también a criticarlo.

Para que el Ejército logre su objetivo de ser respetado, valorado y querido por la gran mayoría de los chilenos, necesita ser conocido. Lo desconocido provoca temor. Más aún cuando la memoria nos golpea con un pasado doloroso.

El respeto y el cariño surgen de una relación mutua, de una relación recíproca.

En los últimos años, el Ejército ha hecho numerosos esfuerzos de transparencia y de inserción en la sociedad como una institución necesaria y cercana. No estoy segura que haya logrado despertar el interés que esperaba de parte de los civiles.

Al escuchar al comandante en jefe, general Oscar Izurieta, no cabe duda de que seguirán empeñados en la tarea. No siempre es fácil que el otro entienda que necesitamos su respeto y su cariño. A veces hay que insistir con mucha paciencia para despertar la comprensión del otro.

Consulten, opinen y escriban
Saludos
Rodrigo González Fernández
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
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Renato Sánchez 3586
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Igualdad en la empresa responsable

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL Y LA IGUALDAD
 
Igualdad en la empresa responsable
Celebramos la creación de un nuevo Ministerio de Igualdad que visualiza el interés del Gobierno por priorizar políticas públicas en esta línea. La igualdad, derecho fundamental de los ciudadanos, ha logrado el máximo reconocimiento jurídico [con la Constitución y la Ley Orgánica de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres], todo el interés político [con este Ministerio, más Ministras que Ministros, una Vicepresidenta, una mujer al frente de las Fuerzas Armadas, etc] y tan sólo un tímido apoyo social, especialmente en el ámbito laboral. De acuerdo con las estadísticas del INE, la población se distribuye entre 49.4% hombres y 50.6% de mujeres, la mujer ha multiplicado por cuatro su incorporación al ámbito productivo (frente al 1.5 del hombre) y un 40% de la fuerza laboral es femenina. Sin embargo, tan sólo un 29.2% del total de empresarios son mujeres, el salario medio aproximado es de 15.767 euros anual (frente a los 22.169 euros de media de los hombres) y un 78% de los empleos a tiempo parcial están ocupados por mujeres. 

El movimiento obrero de mediados del siglo XIX, anclado en valores de virilidad y fuerza física, cayó en la trampa de anteponer el concepto de sexo al de clase, tratando de expulsar a las mujeres del trabajo extra-doméstico y remunerado. Para los conservadores, la mujer en la fábrica era una burda imitación del rudo varón; para los progresistas, un competidor. Hasta Marx en el Capital responsabilizaría a la mujer y a su incorporación productiva de la alta tasa de mortalidad infantil. Sin embargo, ello no impediría la militancia femenina de mujeres como Teresa Claramunt, dirigente anarcosindicalista, trabajadora textil, encarcelada, exiliada y fallecida de una parálisis en la última prisión a la que llega en 1929 o Federica Montseny, también anarquista y nuestra primera Ministra [de Sanidad y Asistencia Social] con el último gobierno republicano. Desobedecer o insultar al marido justificaba el encarcelamiento de la mujer y el adulterio sólo era delito si lo cometía la esposa, primando para el marido un doble estándar moral sexual. Hasta 1961 la mujer requería autorización marital para desempeñar actividades económicas y comerciales, percibir un salario e incluso para realizar compras que no fueran las propias del consumo doméstico y sólo con la reforma del Código Civil de 1975 alcanzaría capacidad plena para disponer.

Afortunadamente hoy lo descrito es historia, mas no todo es distinto. Las discriminaciones directas, indirectas o derivadas (en las pensiones de Seguridad Social), el acoso como ejercicio de violencia laboral, el desempleo femenino, la feminización de la pobreza, de la vejez, de la inmigración, de la exclusión social o el hecho de que las víctimas de violencia de género sean casi siempre mujeres constituye una realidad incontestable. Hoy, como ayer, el trabajo de la mujer sigue siendo residual para la familia, de ahí la aceptación normalizada de una segregación salarial; hoy, como ayer, la mujer sigue siendo responsable del buen funcionamiento doméstico, de ahí la complacencia a su incorporación productiva, pero sólo a tiempo parcial; hoy, como ayer, la mujer, sujeto único de la maternidad biológica, soporta también en solitario las consecuencias laborales de la misma, de ahí las reticencias a contratar, mantener, formar, promover mujeres en los puestos de trabajo. 

Pero ahora las empresas quieren ser responsables y la Ley Orgánica de Igualdad ha decidido vincular la existencia de una igualdad real a la responsabilidad social de la empresa. Por esta razón dedica esta Ley todo un Título a regular no sólo una presencia equilibrada en los consejos de administración sino acciones de responsabilidad social consistentes en medidas económicas, comerciales, laborales, asistenciales o de otra naturaleza, destinadas a promover condiciones de igualdad entre las mujeres y los hombres en el seno de la empresa. Las empresas podrán hacer uso publicitario de tales acciones y será el Ministerio de Trabajo el que certifique la veracidad de esta política. Además, algunas empresas, aquellas que superan los 250 trabajadores, deberán cumplir Planes de Igualdad, esto es, el diseño de sus políticas laborales basadas en este principio.

Podrá argumentarse que la responsabilidad social supone mucho más que la aplicación de medidas de igualdad en la empresa. Y es cierto. La definición más extendida es la que aporta la Unión Europea cuando la describe como la «integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con los diferentes interlocutores». Una «cultura de exigencia mutua entre empresas, sociedad e instituciones», según el Informe elaborado por el Congreso de los Diputados hace poco más de un año. En virtud de la misma se entiende que si la empresa obtiene un beneficio económico de la sociedad, ha de devolver parte de lo recibido contribuyendo al bien común. Trabajadores, accionistas, clientes, proveedores, contratistas, Administraciones Públicas, organizaciones de consumidores y usuarios, organizaciones no gubernamentales y en especial la comunidad local en la que opera la empresa se encuentran afectados por su actividad y todos ellos le exigen un comportamiento responsable. 

La empresa que decide invertir en responsabilidad social obtiene ventajas con dicha opción [marketing corporativo, mejora de la reputación, mayor productividad, incremento de las relaciones externas, atracción de inversiones, aumento del consumo, impacto social, etc] pero también adquiere un compromiso. Una obligación voluntariamente asumida que para algunos es difícilmente fiscalizable ante la ausencia de una regulación específica que establezca consecuencias si se produce un incumplimiento. Gran error. Al margen de instrumentos normativos unilaterales [Códigos de Conducta, Memorias Anuales] tanto la negociación colectiva como algunas normas legales [Ley de Contratos del Sector Público, de Competencia Desleal, del Fondo de Reserva de la Seguridad Social] regulan aspectos que inciden en esta materia. Sin embargo, el mayor alcance lo consigue esta Ley Orgánica de Igualdad al vincular la responsabilidad social a la igualdad, al incorporar acciones por publicidad engañosa o al designar al Ministerio de Trabajo como garante de esta relación.

Conviene recordar, no obstante, que el empleador, dentro de su libertad de empresa y el derecho a la propiedad privada que le asiste, puede contratar a quien quiera. Ya se sabe, el Estado es el reino de la igualdad pero la sociedad es el reino de la diversidad, de la autonomía, de la libertad. La regla general según la cual una sociedad libre y una economía de mercado tienen como correlato un sistema jurídico privado basado en que las decisiones individuales no necesitan ser justificadas, tan sólo se exceptúa en el contrato de trabajo cuando quien contrata utiliza parámetros discriminatorios. Pero ahora los poderes públicos han decidido apostar fuerte para que los empleadores integren como un valor y no como un coste la dignificación del trabajo de la mujer. Buena apuesta. No somos tan distintos. En bella expresión poética de Carmen Conde, republicana y primera mujer académica, «como un hacha cortas tú, y eres tan blando / que te rayan las plegarias y el amor», verso extraído de su particular 'Canto al Hombre'.

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